HISTÓRICO
2014, año definitivo para Colombia
  • ILUSTRACIÓN EMER’S
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EL COLOMBIANO | Publicado el 01 de enero de 2014

Y arranca el nuevo año con 365 días en blanco que como las páginas de un diario personal y noble están dispuestos para ser escritos con talento, carácter y encanto o destruidos por la mediocridad, la ambigüedad y la desidia. Depende del autor, su intención y su compromiso.

Sin duda, el tema central en Colombia será el proceso de paz que ya tiene acuerdos en dos de los cinco puntos de la agenda, pero que se enfrenta a los críticos del proceso, a la turbulencia del ambiente electoral, al reto de la negociación dentro de la guerra y a la presión pública que demanda resultados concretos frente a un grupo terrorista que no siempre ha hablado con la verdad ni actuado con coherencia con su voluntad de reconciliación.

Sin embargo, continuamos creyendo y apoyando un acuerdo que debe ser avalado por el país, contener dignidad por las víctimas, no manejar la impunidad - así haya justicia transicional- y exigir la entrega de armas. Con la posibilidad de cumplir con esta meta es inminente la importancia del debate sobre una posible reconciliación y reinserción.

Adicionalmente tenemos un año electoral donde la polarización política que traemos ha dejado mucho qué desear de nuestros líderes y se intuye poca renovación. En todo caso esperamos que muestren desde el ejemplo y la argumentación que sus políticas son de Estado y no de gobierno, o como bien dijo la Ministra de Transporte a El Colombiano la semana pasada, que sean propuestas que trabajan por la próxima generación y no la próxima elección. Es nuestro deber como electores que hagamos un ejercicio independiente, consciente y crítico frente a la responsabilidad detrás del ejercicio del voto porque la corrupción no puede doblegar el compromiso con el futuro del país. Además, debemos como ciudadanos proteger la vida y trabajar en aquello que nos une: el porvenir.

Es un año para saldar deudas históricas, la inequidad es prioridad, y dentro de ella un punto neurálgico de nuestra realidad son las fallas en la educación. Debemos aceptar nuestro déficit tanto en este punto como en el de la competitividad. Se requiere un diagnóstico justo y trabajar en estas tareas de tal manera que consigamos que la academia sea una oportunidad democrática real para una sociedad que sueña con opciones de vida. Es a través de ella que se puede lograr una transformación desde la emoción, la lógica y la creatividad.

La infraestructura es otro capítulo vital, necesitamos enmendar el retraso para poder tener un desarrollo integral que le permita al país explotar sus ventajas competitivas para aprovechar los buenos resultados económicos del 2013 y, el entusiasmo por las oportunidades inusuales que trae el 2014 y los TLC ya firmados. En nuestra arena, tanto el país como Antioquia, se beneficiarían de las Autopistas de la Prosperidad y el puerto de Urabá.

Grandes pendientes, la reforma a la justicia, la reforma de la salud, la seguridad, el apoyo a la institucionalidad de nuestras Fuerzas Armadas, el medio ambiente, el control de la minería, la renovación y la planeación urbana y rural. Y para terminar una -entre muchas- ilusiones, la participación en el Mundial de fútbol: esta alegría debe ser una oportunidad para mostrar una nueva Colombia y dejar atrás los dolores del pasado.

Muchos temas, muchas páginas blancas en este diario apenas abierto, lo escribiremos día a día los colombianos, paso a paso marcaremos el título que al final pondremos como colofón del 2014.