HISTÓRICO
¿A quién NO le interesa el prestigio de Medellín?
Jorge Giraldo Ramírez | Publicado el 21 de febrero de 2010
Ya se ha vuelto un lugar común en los análisis sobre la globalización la importancia de las ciudades y las regiones en términos de relaciones internacionales, sean ellas comerciales o culturales. El argumento es sencillo: la mayoría de las organizaciones se venden con su entorno, no pueden escapar ni darle la espalda a la realidad ambiental, social, política, del lugar donde se asienta.

Por ello se habla de la "marca ciudad". El prestigio de una ciudad fundado en sus ventajas y potencialidades, no sólo en la publicidad, ha pasado a ser el principal activo para la promoción del desarrollo económico, la inserción internacional y la dinámica de nuevas actividades.

Esto significa que el cinismo de Fabio Echeverri Correa -que por desgracia hizo carrera en Colombia- de que "a la economía le va bien y al país le va mal" ya es inaceptable. Eso no funciona. Y cuando parece que funciona, son resultados de corto plazo que a poco se pagan muy caro. Por eso resulta muy miope que el sector privado y, en general todos los agentes sociales, entreguen exclusivamente en manos de los políticos la responsabilidad por lo que pasa o deje de pasar en la ciudad.

El prestigio de la ciudad es un rubro decisivo para la promoción del crecimiento económico y la inclusión social. Le debe interesar a la industria manufacturera, aunque más al comercio y al variado sector de servicios de salud y educación. Le sirve mucho al turismo y a los pequeños negocios que giran alrededor de éste. Al sector cultural y deportivo. Ciertamente, al comercio informal, los transportadores urbanos, las empresas de juegos de azar, la economía que gira alrededor de la subsistencia familiar, están menos afectados por la buena o la mala fama de la ciudad.

Esto se sabe en todo el mundo. Cuando se va a Buenos Aires a nadie se le ocurre llevarte a las villas miseria y uno va porque, además, nadie cuenta en primeras planas lo fácil que se ha vuelto que te secuestren. No se espanten, hay más secuestros en Buenos Aires que en Medellín: entre enero y agosto del 2009 se presentaron 20 casos. El historiador Jorge Orlando Melo volvió a denunciar esta semana en " El Tiempo " que la prensa bogotana no habla de las muertes violentas en la capital y, en 2008, Rodrigo Guerrero mostró que las cifras oficiales bogotanas esconden cerca del 10% de los homicidios.

En Medellín pasa todo lo contrario: el muerto es titular, incluso durante varios días. Es la inercia de la catástrofe. Está bien mostrar lo que pasa, aunque es irritante el sensacionalismo en el que ha caído el periodismo paisa.

Lo grave pasa en otras partes. Los políticos de Cambio Radical y el Partido Liberal que decidieron montar sus campañas a la Cámara y al Senado sobre los muertos de la ciudad. Políticos carroñeros buscando votos con la explotación del miedo y del dolor de la gente humilde.

¿Qué no harán en la campaña para la alcaldía?