HISTÓRICO
Al Salón no le falta la polémica
  • Al Salón no le falta la polémica | El Salón, durante toda su historia, ha sido motivo de crítica y polémica. FOTO DONALDO ZULUAGA
    Al Salón no le falta la polémica | El Salón, durante toda su historia, ha sido motivo de crítica y polémica. FOTO DONALDO ZULUAGA
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 09 de septiembre de 2013

Algunos se pusieron la camiseta, la de un círculo en la mitad y unas letras blancas, en mayúscula sostenida: Salvemos el Salón Nacional de Artistas Colombianos. Fue el mismo día que empezó el Salón (inter) Nacional de Artistas.

La polémica parece ser sinónimo de este evento que empezó en 1940. Por eso, tal vez, no es extraño que en esta edición 43, que se realiza en Medellín, no todos estén de acuerdo.

El nombre tiene mucho que ver. Este año le pusieron, entre paréntesis, la palabra inter.

Nadín Ospina, el artista, fue el primero en alzar la voz. Luego hizo una petición a través del portal Avaaz.org, con el nombre de No a la muerte del Salón Nacional de Artistas Colombianos, para ser entregada a Mariana Garcés, la ministra de Cultura. Hasta ayer iba en 1.263 firmantes, de los 2.000 que piden.

¿Salvar de qué? Nadín dice que al Salón, "como lo conocemos desde hace 70 años, lo pretenden acabar y transformar en un salón internacional, o sea que ya no será el Salón Nacional, con la participación de artistas de las regiones y de colombianos. Ahora lo que se pretende hacer es una invitación a extranjeros, que van a hacer la mayoría. Los nacionales se van a ver reducidos. Eso no se justifica en un país que tiene un arte nacional tan fuerte y reconocido alrededor del mundo".

La participación actual es de 108 artistas, 70 nacionales y 38 internacionales.

Mariángela Méndez, la directora artística señala que desde las dos últimas ediciones el salón ha invitado a creadores de otros lugares. Solo esta vez le pusieron el inter, que es una palabra que se podrá ir la próxima ocasión. "Creo que al maestro Nadín Ospina le ha faltado leer y estar al tanto de lo que ha pasado en arte en la última década. Este montaje se hizo en seis meses, porque el Mincultura se tomó año y medio para repensar el modelo, preguntar a mucha gente y hacer estudios. En todo caso, la mayoría de invitados son de aquí. La lectura que se hizo de las obras tiene que ver con las preocupaciones del país".

El debate pasa por los salones regionales. El Nacional no será producto de lo que pase en ellos. A Nadín eso le parece grave. "Los artistas regionales se han ganado durante muchas oportunidades los nacionales. Ahora se les quiere quitar eso y estamos vendiendo el patrimonio. Es como una especie de tratado de libre comercio del arte. Vamos a pagarle una cantidad de dinero a supuestos artistas famosos para que vengan en primera clase y traigan unas obras mediocres, como se ha visto. A mí me da mucha pena, pero estamos botando el dinero que nos corresponde".

Para Jaime Cerón, asesor de artes plásticas del Mincultura, el Salón cambió hace 10 años y lo de internacional no es de ahora. Le parece fundamental abrir las fronteras para que el Salón se convierta en un espacio de intercambio, "para que los artistas se den cuenta de que no están solos en el mundo. Se trata de situar el arte del país en un mundo mucho menos provinciano. La apertura es lo que los artistas desean. Quieren poder ver su trabajo en otros escenarios. Esto es una inversión. Si se invierte, los que ganan son los autores que van a ver su trabajo al mismo nivel de otros conocidos y van a ser invitados a exposiciones con recursos extranjeros, para que su obra se distribuya en otras partes".

Sobre los salones regionales explica que se siguen haciendo, que el año pasado tuvieron 245 participantes en 10 exposiciones en 36 ciudades. Es más, que ya se está trabajando y convocando para los próximos.

Ideas y contraideas
La solución para Nadín es que se recupere el formato original, con el concurso y la participación de regionales y que si el interés es tener participación foránea, que se haga una bienal, con recursos privados. "La plata del Estado debe ser para los colombianos".

Con ello está de acuerdo Alberto Hugo Restrepo, consultor de arte, quien apoya la petición. Cree que traer artistas internacionales sí genera un diálogo y que no están en contra del salón internacional, "pero son eventos independientes. Es un contrasentido querer hacer un salón nacional con internacionales. O es lo uno o lo otro. Sería bueno hacer uno internacional, pero el Nacional es de acá, como su nombre lo indica".

Mariángela tiene otra opinión. Le parece que el país no tiene ningún proyecto de carácter internacional que permita a los locales visibilidad. "No tiene sentido que el único evento que genere información del arte nacional sea una feria de arte".

El tema continúa en las cifras. No les parece que el dinero público se invierta en personas que no sean de acá. "Es muy bueno traer artistas de talla internacional porque eso remoza el ambiente cultural y permite que la gente vea obras importantes, algunas hasta muy costosas de instalar, por ejemplo la de Ernesto Neto y Cindo Meireles, pero tengo entendido que están invirtiendo cerca de 200 millones en la instalación. Entonces, hombre, son dineros que podrían ir a los colombianos".

La directora artística responde un no rotundo y habla de especulación. "Lo de Neto es una media velada que vino en una maleta. Aquí se compraron los tubos de aluminio y la arena. Eso está hecho con icopor. Costaron más proyectos de video arte, de artistas colombianos como Clemencia Echeverri. Son obras de 30 millones. Todos los artistas recibieron cuatro millones de pesos de honorarios por participar y adicionalmente se les produjo los gastos que implicó la participación de su obra, sus gastos de estadía y desplazamiento. Eso no había pasado".

El debate sigue. Lo importante es que haya argumentos, para crecer el próximo Salón. La crítica debe, además, llegar a otras instancias. Al arte mismo. A, ¿qué tal está el Salón (inter) Nacional de Artistas en términos artísticos?.