HISTÓRICO
Alarma médica por consumo de dic
  • Alarma médica por consumo de dic | Róbinson Sáenz | Quienes venden este tipo de químicos deben especificar su peligro mediante este rombo o diamante. En el caso del dic, tiene el número 2, azul, que quiere decir que en una escala de cero a cuatro tiene un peligro de dos para la salud.
    Alarma médica por consumo de dic | Róbinson Sáenz | Quienes venden este tipo de químicos deben especificar su peligro mediante este rombo o diamante. En el caso del dic, tiene el número 2, azul, que quiere decir que en una escala de cero a cuatro tiene un peligro de dos para la salud.
Rodrigo Martínez Arango | Publicado el 02 de mayo de 2010

Un padre de familia que llegó a un colegio del sur de Medellín a preguntarles a los profesores por las causas que originaron el profundo sueño en el que quedó sumido su hijo adolescente, luego de la jornada escolar, puso al descubierto el consumo de un inhalante llamado dic.

Las directivas acudieron al director del grupo para preguntarle si había visto algo raro en el joven y el educador recordó que le llamó la atención que, con un fuerte calor, el muchacho llevaba puesto un buzo y no cesaba de oler una manga de la prenda.

Los profesores investigaron y uno de los muchachos confesó que habían inhalado una sustancia a la que ellos le daban el nombre de dic.

Los docentes establecieron los riesgos que para la salud física y mental producía este químico, se reunieron con los padres de familia y les advirtieron sobre esta sustancia, cuyos efectos narcóticos estaban empezando a explorar los adolescentes.

El coordinador de disciplina agregó que según confesión de los consumidores, esta sustancia les causa una fuerte borrachera de cinco minutos y luego pasan los efectos y por eso constantemente huelen las mangas o el cuello del buzo impregnadas con dic.

"Establecimos que cuando los estudiantes consumen dic se vuelven necios y no dejan dictar clase, y que a otros les da sueño", precisó.

La misma situación se repitió hace 20 días en otro colegio del sur de Medellín, donde un profesor sorprendió a cinco menores, entre los 14 y 15 años, inhalando dic en el aula de clase.

El dic es el cloruro de metilo o dicloruro de metano (dic). Es un derivado de los hidrocarburos volátiles. Tiene uso industrial para fundir acrílico y en textileras para sacar las manchas de tinta a las telas. También se utiliza para sacarle la grasa a la maquinaria.

El toxicólogo de la clínica Las Américas, Hugo Alberto Gallego Rojas, contó que hace dos años tiene información del uso de la sustancia.

"El año pasado en Bogotá los medios de comunicación alertaron que los estudiantes estaban consumiendo cloruro de metilo, pero el dic es otra sustancia similar, que se absorbe más rápido y así llega cuanto antes al sistema nervioso central. El uso de estos inhalantes se deriva del consumo de sacol, que empezó entre habitantes de la calle, pero trascendió a bachilleres y a universitarios".

Sin embargo, el perfil bajo que significa inhalar este pegante llevó a los jóvenes a buscar otra droga que les produjera efectos similares y hallaron el sustituto en los hidrocarburos industriales que, por el precio, los prefieren al popper, que es consumido por estratos más altos, aclaró el profesional.

Gallego alertó a la ciudadanía porque, como se ha demostrado con el sacol, estas sustancias producen euforia y de ahí su capacidad adictiva. Son peligrosas para la salud, dijo, porque causan severos daños a los pulmones, vías respiratorias, hígado y riñones. Tienen efectos similares a los del alcohol y por eso el sueño profundo en el que sume al consumidor.

Un experto de la Fiscalía informó que este químico no tiene restricciones en el país.

"Es un solvente hepatotóxico por la presencia de cloro, que tiene efectos narcóticos y es un agente que origina cáncer hepático", enfatizó el funcionario.

La trabajadora social Dora Marcela Lopera, de la Línea Amiga Contra las Drogas, del Centro de Atención y Rehabilitación Integral en Salud de Antioquia (Carisma) indicó que en octubre de 2009 empezó a escuchar este término debido a llamadas de madres que preguntaban de qué se trataba.

"No les pudimos dar explicaciones, pues aún no tenemos pruebas toxicológicas sobre el químico", agregó.

Añadió que lo poco que han podido averiguar es que los efectos narcóticos duran poco tiempo y eso lo hace muy adictivo, ya que se tiene la experiencia con el bazuco, que produce un corto momento de euforia que hace al cuerpo exigir más dosis.

Autocontrol
En una agencia distribuidora de químicos con varios puntos de venta en Medellín, un vendedor indicó que desde mediados de 2009 empezaron a llegar a estos negocios adolescentes a comprar dic.

"No sabíamos para qué lo adquirían, cuando antes solo lo hacían las personas que trabajaban acrílicos. Hasta que estos jóvenes empezaron a consumirlo frente al almacén. Entonces consultamos con el químico de la empresa y nos explicó de qué se trataba y los riesgos para la salud. Decidimos no vender más dic a los menores y elaboramos unos avisos que pusimos en las entradas de nuestros establecimientos".

Sin embargo, llegaban los padres a comprarlo, "y cuando les preguntamos para qué lo adquirían nos dijeron que era para tareas de química de los hijos o para limpiar computadores, cuando esto no sirve para eso, porque derrite el acrílico; otros decidieron recurrir a habitantes de la calle para que se los compren, porque para venderlo exigimos la cédula", reiteró.

El químico profesional de una de estas empresas anotó que se reunieron con otros distribuidores para restringir la venta a menores porque, por ejemplo, a la sede que tienen en el Centro estaban llegando muchachos de distintos barrios a comprarlo.

El profesional se quejó de que pese a la campaña que iniciaron, como en el caso del sacol, algunos ferreteros le venden el dic a cualquiera.

El dic no es un ingrediente más del menú escolar.

Su consumo es un riesgo para la salud física y mental y, ante la falta de restricciones legales, su único antídoto son el diálogo y la sinceridad entre padres, profesores y jóvenes.