HISTÓRICO
Almuerzos que llenan también el corazón
  • Almuerzos que llenan también el corazón | Fotos: Juan Antonio Sánchez | En el comedor comunitario del Alto de las Flores, la modalidad es diferente. Los beneficiados llevan sus cocas y pueden comer en casa el almuerzo.
    Almuerzos que llenan también el corazón | Fotos: Juan Antonio Sánchez | En el comedor comunitario del Alto de las Flores, la modalidad es diferente. Los beneficiados llevan sus cocas y pueden comer en casa el almuerzo.
Paola A. Cardona Tobón | Publicado el 03 de junio de 2010

Sopa de guineo, carne y papas en salsa, ensalada de pepino con tomate, leche y panelita. A ese menú le hizo fila María Leonila Rivera.

Con tres cocas en una bolsa, esperó a que le sirvieran cada porción y se fue rápido a su casa para comerse todo antes de que se le enfriara.

A las 12:20 del mediodía cruzó la puerta de la Institución Educativa Alejandro Vélez Barrientos, sede Alto de las Flores, en Envigado, después de hacer varias vueltas del Sisbén que la dejaron hasta pálida y con ganas de una comida reconfortante.

"Este almuerzo es especial, preparan muy bien el seco y quedo muy llena", afirma esta mujer de 63 años que vivió el drama del desplazamiento.

Ella es una de las 25 personas que asisten al comedor comunitario sector del Alto de las Flores, que puso en marcha hace ocho días la Alcaldía de ese municipio.

La meta allí es llegar a 50 beneficiados y a 600 en total en los cuatro con los que ya cuenta la localidad, y a los que hoy acuden unos 380.

Carlos Aguilar Rodríguez, secretario de Bienestar Social y Comunitario, explicó que acceden adultos mayores, habitantes en situación de desplazamiento o de discapacidad, mujeres gestantes o lactantes, quienes estén en Sisbén 1 y 2 y que residan en la zona de impacto.

"Ellos mismos pueden solicitar ingreso o a través de acciones comunales o líderes. Pero se les hace la visita para evaluar si sí requieren el servicio", agregó.

Los demás comedores funcionan en El Salado, Uribe Ángel y La Mina y en ellos la modalidad es diferente porque pueden consumir los alimentos en el mismo restaurante.

Una delicia
Tener una comida diaria asegurada es una "gran bendición", cree Luz Marina González. Virgelina Grisales también agradece esta oportunidad, porque dice que sentir el desespero del hambre no es nada agradable.

En este programa se invierten unos 350 millones de pesos al año, informó Octavio Henao, jefe de Seguridad Alimentaria.

El menú de los almuerzos, que reciben de lunes a viernes, es diseñado por nutricionistas y se sirve en las mismas instalaciones de los restaurantes escolares, aunque en horarios distintos a los de los alumnos para optimizar el uso de los espacios.

Incluso, en las vacaciones de fin de año, añadió Henao, les entregan un mercado que les permita alimentarse mientras se retoma la entrega de raciones.

En los diferentes programas de seguridad alimentaria de Envigado hay unos 10 mil beneficiarios y la inversión en 2010 es de unos 4.200 millones de pesos.

"Todo lo que nos dan es delicioso y de mucho alimento. Que Dios les pague, porque esta comida me pone contenta", manifestó Virgelina, que con paso lento, sale con sus tres recipientes llenos dejando a su paso un olor a sopa caliente.