HISTÓRICO
Alternativas para bajar la gasolina
Por DAVID TOBÓN OROZCO Colaboración especial* | Publicado el 15 de octubre de 2013
Se está gestando una propuesta ilusoria de reducir mil pesos el precio de la gasolina. Una aproximación parcial es positiva: se mejoran los ingresos de 14 millones de colombianos, el sector transportador y principalmente quienes tienen varios vehículos y de mayor consumo.

Empero, la fuente de tal rebaja es desequilibrante. Si se trata de reducir el ingreso de los productores, punto polémico porque el precio que reciben tiene como base el costo de oportunidad de vender el petróleo en el exterior, también se reducen las regalías que recibe el Gobierno y distribuye entre todas las regiones, las cuales oscilan entre el 8 y el 25 por ciento de estos ingresos dependiendo del tamaño del pozo; además, el principal productor de crudo es Ecopetrol (67 por ciento), por lo que también se disminuirán sus utilidades y el patrimonio público. Si se le echa mano al impuesto nacional, que está en casi mil pesos por galón, se vuelven a reducir los ingresos estatales. Y reducir la sobretasa (1.168 pesos por galón aproximadamente) afectaría directamente los ingresos de los entes territoriales. Obsérvese que todos estos recursos ayudan a financiar el gasto público en distintos niveles, a costa de favorecer a un segmento poblacional.

Una aproximación general pone las cosas peores, pues los impuestos y recursos que recauda el Estado atados al precio de los combustibles son los más fáciles de recaudar, en un país con problemas de eficiencia y evasión tributaria, favorecen el ambiente y reducen la congestión al desmotivar el uso de medios privados de transporte, e incentivan la búsqueda y conversión hacia otras fuentes de recursos más abundantes y limpias.

Considero que la única manera de bajar el precio y mantener al Estado en equilibrio financiero, es que tanto a Ecopetrol como a las otras petroleras se les permita exportar toda su producción, puesto que hoy deben destinar el 30 por ciento a cubrir la demanda nacional, efectivamente sean capaces de venderla al precio internacional de referencia y se mantengan las regalías y las ganancias de Ecopetrol, y se libere el monopolio en la importación de crudos de Ecopetrol, de tal manera que una mayor competencia traslade estos beneficios al consumidor. Esto es más arriesgado, pero resulta más sensato que pensar en regular la estructura de costos de las empresas exportadoras y afectar las finanzas de Ecopetrol.

Esta propuesta equilibra la percepción que el 11 por ciento de los propietarios de Ecopetrol son privados, y se benefician de todos los incentivos mencionados, incluso del polémico margen de continuidad que se le da para facilitar la exploración (pues solo se cuenta con reservas de siete años).

*Profesor de la facultad de ciencias económicas de la U. de Antioquia.