HISTÓRICO
AMÉRICA, EL SUR EXISTE MÁS QUE NUNCA
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Por FERNANDO GARCÍA | Publicado el 22 de julio de 2012

No es momento propicio para hacer valer a España a base de comparaciones.

No lo es en general, y menos si se recurre a insinuaciones sobre países supuestamente bananeros que hace tiempo que dejaron de serlo.

América Latina es seguramente, pese a las amplias diferencias entre sus naciones, el mejor y mayor ejemplo de cómo los tiempos han cambiado y algunas tendencias se han invertido.

Allí, España llega a dar pena. Cuando uno se sube a un taxi de São Paulo o entabla conversación en un café de Buenos Aires, un bar de Bogotá o una taquería de México, lo más probable es que su interlocutor, una vez le ha identificado como español o gallego, le diga: “¿Qué? ¿Cómo anda la cosa por España? Muy mal, ¿verdad?”.

Y lo dirá con retintín o sin él, con sincera preocupación o con regocijo, pero no sin fundamento.

Latinoamérica sigue muy alejada de España y Europa en desarrollo económico y humano, pero la distancia tiende a recortarse.

Al tiempo que la Comisión Económica para América Latina de la ONU (Cepal) informaba hace medio año de una caída de 17 puntos en la tasa regional de pobreza, desde el 48,4 por ciento al 31,4 por ciento de la población, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) daba cuenta de un preocupante incremento de las desigualdades en Europa en los últimos tiempos.

Y el Instituto Nacional de Estadística comunicaba un aumento de más de un punto porcentual en la tasa anual de pobreza en España, hasta alcanzar el 21,8 por ciento; en los menores de 16 años, el índice escalaba hasta el 26,5 por ciento.

Las mediciones son diferentes y por tanto los datos no pueden equipararse al 100 por ciento: una parte de los que en España se clasifican de pobres serían ciudadanos de clase media en México, Venezuela o Brasil.

Además, las desigualdades disminuyen muy lentamente en casi todo el centro y sur de América, y el número de personas en la indigencia o extrema pobreza sigue siendo allí apabullante: 73 millones en total.

Pero las tendencias son las que son. En términos generales, Latinoamérica progresa lentamente mientras Europa retrocede.

Hay al otro lado del Atlántico, junto a los atrasos que perviven, avances que pueden sorprender.

Cómo sorprende la pujanza y el éxito internacional de la gastronomía peruana, a la que Ferran Adrià dedicó el documental Perú sabe.

La cocina como arma social, que él mismo presentó en la sede neoyorquina de las Naciones Unidas.

Un dato: 80.000 jóvenes peruanos estudian cocina, “verdadero motor de cambio y arma de inclusión social” en ese país y en América Latina, según Adrià.

La penetración de las altas tecnologías en Latinoamérica es aún inferior a la de los países más desarrollados, pero no menos rápida.

En Brasil, el número de usuarios de internet por banda ancha creció un 74 por ciento sólo en el año 2011, hasta alcanzar los 75 millones, mientras que los clientes de Facebook se multiplicaron por tres en el mismo periodo y convirtieron al país en el cuarto del mundo en número de miembros de esta red social (35 millones).

Al mismo tiempo, Colombia ganó en febrero el premio mundial a la mejor política de telecomunicaciones, el GSM, que le fue entregado en el Mobile World Congress de Barcelona.

América Latina, aun cuando presenta riesgos de sobreexplotación de recursos naturales, presenta progresos considerables en desarrollo perdurable.

Tal como destacaba el Banco Mundial en un reciente informe previo a la Cumbre de Río+20, la región puede presumir de poseer la matriz energética con más bajo carbono del mundo en desarrollo, de innovadores sistemas de pagos directos para la conservación de bosques, de la inclusión de exigencias y derechos ambientales en las constituciones (por ahora, la de Bolivia y Ecuador)...

No todas las lecciones de progreso vienen del Norte. En América, el Sur existe más que nunca.