HISTÓRICO
¿AÑO NUEVO?
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    ¿AÑO NUEVO? |
Por DIEGO ARISTIZÁBAL | Publicado el 02 de enero de 2013

Los años "nuevos" tienen la maravillosa virtud de hacernos pensar, al menos por un instante, que lo pasado es pasado y que el nuevo año viene cargado de nuevas esperanzas. Esta transición, el conteo de segundos antes de las 12 p.m., nos hace creer que todo puede ser posible.

Sin embargo, el cambio no está hecho sólo de buenos deseos. A veces bastan un par de minutos para que una primera discusión estropee la intención de no pelear y aquel que dijo: "No vuelvo a beber", pasadas las 12, ya esté más que borracho y de su promesa no haya ningún rastro. Y si así transcurren muchas cotidianidades en los hogares colombianos, el cambio del país o del mundo no deja mucho que desear. Es entonces cuando vemos que la ilusión que guardábamos se desvanece apenas prendemos el noticiero o vemos los periódicos al amanecer.

Porque no todo es nuevo en el año nuevo y una avalancha de cosas viejas que creíamos que se irían empiezan a desfilar como si dijeran: "Aquí estoy y aquí me quedo". Es así como seguimos especulando sobre si en realidad el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, está vivo o no, o si será cierto aquello del coma inducido. Los tiempos de guerra siguen en Siria y el Papa, en su tradicional mensaje de Año Nuevo, critica la desigualdad que existe en el mundo y pide que el 2013 sea el año de la paz ya que él está convencido de la "vocación innata de la humanidad para ésta". Lo mismo han dicho otros papas sin que ningún cambio sorprenda al mundo.

En Colombia las cosas no son muy distintas porque las balas perdidas siguen encontrando en su fatídico camino a personas inocentes, a niños que nada tienen que ver con la guerra como ocurrió en Manrique o en el Doce de Octubre. Las Farc no detienen sus atentados y los narcotraficantes siguen naciendo y muriendo.

Me disculpo por ser tan aguafiestas en esta época cuando todo debería ser pura esperanza, pero es que cómo no serlo cuando uno trata de creer en un cambio y de repente se entera de que el 31 de diciembre fue detenida por la Policía en la vía Candelaria, Cali, una ambulancia que simulaba una emergencia pero que en realidad en su interior no tenía ningún paciente sino que estaba cargada de pólvora.

Noticias como ésta, con seguridad, se repetirán todo el año en Colombia porque en este país de "vivos" uno termina por convencerse de que nuestro destino es absurdo y la guerra y la corrupción no se acabarán por más que uno lo desee.