HISTÓRICO
Antanas, el austero
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Rafael Nieto Loaiza | Publicado el 18 de abril de 2010

En mi última columna afirmé que no era transparente la actitud del partido de los girasoles en relación con la reposición de gastos de campaña y que Mockus tenía que saberlo.

Algunos lectores enfurecieron. Alegaron que Coronell, el "mejor periodista de investigación del país", había dicho lo contrario y que había que creerle a él y no a mí. En palabras de este turbio gacetillero, los verdes "tenían derecho a recibir cerca de 7.500 millones como gastos de reposición de campaña" y los "declinaron" dizque por "respeto por los recursos públicos y la austeridad". Según el socio de "El Bandi", por eso debemos votar por el ex alcalde. Hoy no sólo me reafirmo sino que ahondo. Y de paso sostengo que el "mejor periodista de investigación" renunció al trabajo de verificar lo que afirma con el ánimo inocultable de favorecer al candidato de sus afectos (antes lo era Noemí, a quien negó haber financiado hasta que el Consejo Nacional Electoral probó que mentía). Le hubiera bastado una pesquisa menor para no mentirles, otra vez, a sus lectores.

La reposición de gastos es un mecanismo de financiación que usa un sistema combinado para fijar el valor a reponer. Por un lado, define una suma máxima a invertir por cada candidato que, en el caso de las consultas internas de los partidos para el 2010, fue de 2.750 millones de pesos. Por otro, establece un valor de 4.218 pesos por cada voto válido depositado a favor de un precandidato. Si éste saca 100.000 votos, sólo recibiría 421.800.000 pesos y no el tope de 2.750 millones.

Pero como la reposición es un mecanismo de financiación y no de caridad, al final sólo se reponen los gastos efectivamente realizados y ni un peso más. Es decir, si el fulano de marras sacó 100.000 votos pero no gastó sino cien millones en su campaña, el Estado sólo le repondrá esos cien y no los 421 millones correspondientes al número de votos.

Eso lo sabe perfectamente Antanas. Cuando fue candidato en 1994, presentó una cuenta de gastos por 25.918.000, dinero que se le pagó mediante la orden 045068 del 15 de marzo de 1995. Sin embargo, Mockus demandó a la Nación porque quería que le pagaran 47.940.350 pesos adicionales, "más intereses comerciales y moratorios", la suma que según él le faltaba por recibir después de multiplicar sus votos por 150 pesos, el valor de reposición de entonces. Mockus quería ganarse, por cuenta del Estado, una platica más allá de lo que había gastado.

El 14 de octubre de 1999, el Consejo de Estado negó de manera definitiva la pretensión. Y le recordó que "en ningún caso la suma de dinero reconocida por concepto de reposición de gastos podrá superar el monto de los gastos efectuados durante la campaña por los respectivos candidatos".

Así que Mockus tenía que saber que él y los verdes no pueden recibir más de lo que efectivamente gastaron en su campaña, con independencia del número de votos obtenidos en la consulta. Sugerir que estaban renunciando a un derecho que no tienen para mostrarse altruistas es aprovecharse de la ingenuidad ciudadana, es contrario a su pasado y es cualquier cosa menos transparente.