HISTÓRICO
Aranjuez dejó abierta la Vuelta
  • Aranjuez dejó abierta la Vuelta | Jonathan Millán fue líder cinco días, pero perdió el liderato en la llegada a La Dorada. Ayer tomó revancha y ganó en el multicolor arribo a Aranjuez. FOTO RÓBINSON SÁENZ
    Aranjuez dejó abierta la Vuelta | Jonathan Millán fue líder cinco días, pero perdió el liderato en la llegada a La Dorada. Ayer tomó revancha y ganó en el multicolor arribo a Aranjuez. FOTO RÓBINSON SÁENZ
Por SANTIAGO HERNÁNDEZ HENAO | Publicado el 21 de junio de 2013

El tricolor de Mauricio Ortega puede ser tan merecido como fugaz. En los primeros tres capítulos del libro de Antioquia de la Vuelta a Colombia, un local goza como líder, pero poco se asegura como posible campeón.

Ayer, el hombre de Salgar, quien coronó en solitario el alto de La Línea, triunfó en Ibagué y llevaba varias jornadas a la espera, se vistió por primera vez como líder de la Vuelta a Colombia-Supérate. Un premio fuerte para el hombre de 32 años. "Agradezco a todo el equipo pues veníamos buscando quedar de líderes. Es una alegría ser, por fin, líder de una Vuelta", sostiene Ortega, quien cortó con una mala racha de ser durante 10 etapas segundo en la general (nueve en 2007 y una en esta edición). Hoy, por fin pudo levantar los brazos como el mejor.

Al joven Luis Largo lo puso la unión del EPM-Une y el Aguardiente Antioqueño. Y cayó. Ayer, en el primer premio de montaña, franja que hizo quedar mal al exlíder Jonathan Millán en la etapa del jueves, hicieron ver peor a Largo, quien llegó a más de 14 minutos de los ganadores.

"La idea era atacar en los primeros ascensos, nosotros respondimos y el jovencito no pudo", explicó Gabriel Jaime Vélez, quien con la misma estrategia de poner varios hombres en fuga, pero llevándose a la estela a Óscar Sevilla, logró vestir de tricolor a uno de sus muchachos por primera vez en la competencia.

Al final, un grupo 39 pedalistas llegó graneado a Aranjuez, donde una multitud esperó la caravana. Y allá, entre todos, estaba Carlos Julián, que vio triunfar a su padre Millán, ganador de la fracción. "Este es mi motor, el que me hizo meterle más fuerte en los últimos metros. No pude llegar con la camiseta de líder. Pero solo llegar acá como ganador es un sueño cumplido", anotó el santandereano, quien llegó primero a la línea de meta, ubicada a escasos kilómetros de su casa en el barrio López de Mesa, y a quien pocos le quitaban la sonrisa pese a no ser más primero.

En Santa Elena o nada
Hoy, Santa Elena dictará si el favoritismo de Sevilla es más que la estratagema del Aguardiente Antioqueño y sus cartas Ortega y Álex Cano.

Los 133 kilómetros de la última etapa en línea, y la única con llegada en alto (estadero el Silletero en Santa Elena), dictará si entre Ortega y Cano pueden sacarle la diferencia necesaria para competir en la contrarreloj con el español. "Me siento muy confiado con la camiseta de líder. Es una diferencia muy corta, y sé que es muy fuerte en la crono. Por eso hay que meterle duro a la subida a Santa Elena", anotó Ortega, quien solo aventaja por tres segundos a Sevilla.

La carta B es Cano. Con mejor relación con el cronómetro, pero a medio minuto del ibérico, hoy buscará recortar esa distancia, y por lo menos, sacar un minuto. "Me siento bien, con arrestos para las últimas etapas. Yo no me siento tan atrás de Óscar en la contrarreloj, pero sé que es el favorito", dice el capo del equipo antioqueño. "Pasemos este alto y veremos", dice Sevilla. La Vuelta está abierta.