HISTÓRICO
Así funciona la mafia de billetes falsos en el país
  • Así funciona la mafia de billetes falsos en el país | Fábrica clandestina descubierta en un bar del municipio de Caldas (2010), donde hacían dólares y pesos. FOTO NELSON MATTA
    Así funciona la mafia de billetes falsos en el país | Fábrica clandestina descubierta en un bar del municipio de Caldas (2010), donde hacían dólares y pesos. FOTO NELSON MATTA
Por NELSON MATTA COLORADO | Publicado el 19 de abril de 2013

Si el sorprendido Ceballos hubiera sabido que por el delito de falsificación de moneda lo mandan a uno a la cárcel, y que la pena va de 8 a 15 años, quizá no habría palidecido cuando la Fiscalía allanó la pieza en la que vivía.

Su drama comenzó en julio de 2012, cuando a un vendedor de cigarrillos del centro de Medellín le rechazaron una compra porque su billete, con el que recién le habían pagado unas cajetillas, estaba malo.

Se presentó con la prueba ante el Grupo contra la Falsificación de Moneda del CTI y los investigadores constataron que el papel de $20.000 tenía varias particularidades. "El color de la impresión era diferente, pero dos símbolos, el círculo y el hexágono, eran reales", cuenta un miembro del equipo.

Los peritos se comunicaron con sus pares de Bogotá y Cali, que junto a Pereira son las otras ciudades donde más se trafica moneda falsa, y allá enfrentaban casos similares. La modalidad, aunque novedosa, ya tenía chapa: el truco del "billete muerto".

Hasta el momento había cuatro formas de piratear dinero: impresión ink jet (con impresora de alta calidad) y le sigue la off set (con máquina litográfica, que le da el relieve al papel bond empleado). Para ello, se usan planchas metálicas con los emblemas del billete. Un molde con denominación de $10.000 puede costar $1 millón. Se han detectado de estas fábricas en Medellín, Bello, Itagüí, Caldas y Copacabana.

La tercera modalidad es regrabando un papel moneda. "Emplean un dinar iraquí, que cuesta $1.000, y con un proceso químico le borran la tinta, lo recortan y reimprimen como dólar, euro y bolívar", agrega el investigador. La cuarta es la más burda, sus víctimas suelen ser niños o ancianos a quienes la vista engaña: fotocopias a color.

Pero del "billete muerto" había poca información hasta ahora. Es una especie de moneda "Frankestein", hecha con partes de otras, con una pericia asombrosa. La investigación del CTI comenzó donde el mercado negro se aferra al comercio legal: el centro de Medellín.

Las mafias
La siguiente pista apareció en octubre de 2012. Tres hombres, en diferentes circunstancias, fueron detenidos en la zona portando esos billetes. Al parecer, los traficaban a un valor mayorista y los descubrió la comunidad, pero ninguno confesó cómo los había adquirido.

El enigma crecía. ¿Quién estaba detrás de la fabricación de estos duplicados?

Por lo general, el perfil de los falsificadores es clásico. "Participan litógrafos contratados por terceros", precisa el investigador judicial.

El "inversionista" para este tipo de modalidad delictiva está involucrado en otras áreas del crimen organizado: narcotráfico, contrabando, piratería o bandas. Es cuando combatirlos se hace peligroso.

"Esa actividad termina ligada a otras cadenas de ilegalidad como el narcotráfico, alimentando a estructuras que promueven la violencia", señala Rubén Fernández, gerente del programa estatal Antioquia Legal.

Pocas veces, dicen los agentes, han capturado a empleados bancarios. "Este negocio está en manos de mafias que trabajan en red, que consiguen insumos (tintas, cintillas de seguridad, etc.) en diferentes partes. Los que producen los billetes son subcontratistas que poco saben del destino final de su creación, casi siempre es gente con urgencias económicas".

Los billetes más clonados son de $20.000 y $50.000, seguidos de $10.000 y $5.000. No falta el que se sale del promedio y el 05 de noviembre de 2009 el CTI allanó dos imprentas clandestinas en los barrios Quinta Paredes y Salinas de Bogotá, donde halló 25.000 billetes falsos de $2.000.

En cuanto a moneda extranjera, los billetes de US100 y US20 están en el tope. También son populares los de 50 euros y 20 bolívares.

Si en Colombia es grave manejar moneda falsa, en el extranjero es mucho más complejo, porque allí ser sorprendido con un billete falso, así lo haya uno recibido por engaño, inmediatamente pasa a manos de jueces especializados y las condenas son largas.

Incautaciones
Según los expertos, en el entramado de la falsificación, los que intervienen aspiran a ganar tres veces más de lo invertido.

Las incautaciones más grandes del último lustro han sido en un inquilinato de Cali (20 de febrero de 2013), donde cayeron US 5’781.300; en una casa del suroccidente de Bogotá (08 de agosto de 2012), 1’204.500 euros; en una residencia del barrio La Joyita de Bogotá (11 de abril de 2011), US 2’470.000; en una vivienda de Bello (13 de mayo de 2010), $1.000 millones; y en un bar del municipio de Caldas (29 de abril de 2010), US 1’400.000.

José Cadavid, docente y magíster en Economía Aplicada, opina que al introducir este capital ilegítimo en el torrente financiero "la autoridad monetaria (Banco de la República) pierde el control de la cantidad de dinero que circula en la economía, eso genera fenómenos inflacionarios; si hay demasiada moneda circulante, puede aumentar la demanda de bienes y servicios, se da una sobrevaloración de esos activos".

Agrega: "tener dinero no controlado en la economía genera ese desbalance e ineficacia en las políticas monetarias".

Para el penalista Martín Botero, encargado de esta problemática en la Subgerencia General del Banco de la República, "el tema está controlado, el porcentaje de dinero falso que circula es inferior al 0,1 por ciento".

La comercialización
En el Código Penal hay cinco delitos relacionados con la moneda: la fabricación, el tráfico, la tenencia de elementos para la falsificación, las emisiones ilegales y la circulación ilegal de monedas (artículos 273 a 277).

No obstante, en el quehacer ligado a la actividad aparece la estafa, pues muchos delincuentes emplean las falsificaciones para comprar propiedades y vehículos; y las amenazas, a las que someten a las víctimas si denuncian la falacia.

"En transacciones millonarias, como las del narcotráfico, engañan a la contraparte entregándole la tercera porción del dinero en billetes falsos", acota el investigador.

Pero sin duda la estafa más insólita es la del "dólar yodado o negro". Ocurre cuando el embaucador encuentra a una víctima ambiciosa y le dice que encontró una caleta de dólares de un narco, cuyos billetes están bañados en yodo porque así se conservan mejor enterrados.

"Para quitarle el yodo – dicen los engatusadores – hay que echarle unos químicos traídos del extranjero". Para convencerlo, hacen una prueba con un billete verdadero y una sustancia que desprende el yodo. Cuando el inocente ve el dinero lavado en sus manos, siente que ha hecho el pacto de su vida, pues la ganancia prometida ronda los $2.000 millones.

Entonces el estafador le pide que ponga $50 millones para los químicos (que en realidad valen $20.000), le deja los billetes como garantía (para hacer más creíble el embrollo) y se va a comprar las sustancias. Obviamente, jamás regresa. El tumbado luego se da cuenta que los billetes son falsos y tienen tinta china, imposible de juagar.

A menor escala, la plata falsa es introducida al mercado con frecuencia por taxistas y vendedores callejeros, que compran paquetes de efectivo pirata para camuflarlo en las transacciones con sus clientes.

Las organizaciones dedicadas a esta actividad, conforman en ocasiones redes con distribución en el extranjero (dólares en Panamá, E.U. y Ecuador, y euros en España). El 02 de septioembre de 2012 la Sijín desmanteló una banda de 12 personas que distribuía billetes a Medellín, Bogotá y Pereira. Su base era una dulcería de Manizales, que funcionaba como fachada.

Descubrimiento
El CTI hizo labores de inteligencia en los sitios en que más se agita el flujo ilegal de moneda en Medellín: Cúcuta x La Paz (barrio Estación Villa), el pasaje La Bastilla y los alrededores de La Alpujarra. Así dieron con un informante que los llevó al edificio donde producían "billetes muertos".

La Fiscalía autorizó un allanamiento para el 08 de marzo de 2013 en la carrera 54 con la calle 57. Tras nueve meses de trabajo, los agentes estaban muy cerca de conocer por fin al supuesto creador de las falsificaciones.

A las 6:15 a.m. llegaron a un apartamento del tercer piso, donde vivían la madre, la nuera y dos hijos, además de un inquilino que les arrendaba una pieza hacía 10 años. Dormía en ese momento, pero cuando los funcionarios penetraron a su cuarto, el ruido despertó a Jorge Ceballos Restrepo, de 36 años.

"Encontramos billetes en proceso de falsificación, piezas recortadas, herramientas, una cuerda donde ponía a secar billetes, había en la mesa del televisor, en el clóset, el nochero, en el piso, era muy desordenado", recuerda un uniformado que participó en el operativo. En dinero ilegal, hallaron $2’700.000.

Ceballos dijo que era vendedor ambulante, de Concepción, Antioquia, sin antecedentes penales. "Él se puso nervioso, pálido y triste. Guardó silencio, aunque a veces preguntaba que eso cuánto daba de cárcel", prosigue el servidor público.

La evidencia sugería que el "billete muerto" es un trabajo digno de alguien con excelente capacidad para las manualidades, casi un artista. El sospechoso, que apenas estudió la primaria, no dijo cómo lo aprendió.

La técnica consiste en tomar un billete auténtico y uno falso (su especialidad sería el de $20.000), y trasplantarle piezas originales de uno al otro, usando bisturí y pegante. Así obtienen dos billetes con algunas piezas auténticas cada uno, lo que facilita el engaño.

El cálculo de ganancias es así: el falsificador invierte un millón en dinero real (50 billetes de $20.000) y por $50.000 compra a otras personas en la cadena un millón falso (cada billete chimbo de $20.000 lo consigue a $1.000), para una inversión inicial de $1’050.000 representada en 100 billetes.

Tras aplicar la magia del "billete muerto", los revende en parejas (uno original y uno clonado) por $31.000 (cuando realmente valen $21.000 ambos). La ganancia final es cercana a los $3’100.000, es decir, tres veces la inversión.

Botero, del Emisor, afirma que la modalidad es oriunda de Medellín. "Estamos ante unas falsificaciones que se hacen en piezas únicas, están repercutiendo en la economía y el banco tuvo que emitir una resolución interna para prevenir estas situaciones".

Ceballos fue presentado ante el Juzgado de Control Garantías, donde la Fiscalía le imputó la falsificación de moneda. Él no aceptó y le dictaron medida de aseguramiento en la cárcel Bellavista.

Ahora será un juez quien defina si él es un vendedor informal del Centro, o el artesano detrás del método del "billete muerto".