HISTÓRICO
Aterriza el precio de Naranjal
  • Aterriza el precio de Naranjal | Juan Fernando Cano | Dirigentes comunales dicen que falta información sobre la transformación de Naranja y Arrabal. La Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) muestra actas de 31 reuniones, con 227 asistentes.
    Aterriza el precio de Naranjal | Juan Fernando Cano | Dirigentes comunales dicen que falta información sobre la transformación de Naranja y Arrabal. La Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) muestra actas de 31 reuniones, con 227 asistentes.
Germán Jiménez Morales | Publicado el 25 de julio de 2010

En enero de 2010 Naranjal era una tierra de ambiciones. Los Garcés, los mayores propietarios de esta zona, que tiene 21 hectáreas, pensaban que los lotes más pulpitos, ubicados sobre la carrera 65, valían dos millones de pesos por metro cuadrado, mientras que los más baratos rondarían los 400.000 pesos. Otros residentes no bajaban de 1,5 millones el metro cuadrado, considerando la nueva ciudad que allí se planea levantar.

En la segunda semana de julio este diario reveló que la renovación de Naranjal es un negocio de 700.000 millones de pesos. Por esos mismos días un gremio inmobiliario les advirtió a empresarios y líderes comunitarios que ojo les avaluaban sus predios por la mitad, dado que con la sola aprobación del plan parcial aquellos ya eran más valiosos.

Ese mensaje lo dio Víctor Hugo García, director Ejecutivo de Coralonjas, durante una reunión celebrada en Marllantas. Su temor era que la administración municipal contratara malos avaluadores, como presuntamente lo habría hecho en proyectos en La Iguaná y la Manzana del Emprendimiento. No obstante, su perspectiva cambió cuando supo que Valorar S.A. fue la firma que le puso precio a la tierra de Naranjal y que el mínimo de 700.000 pesos y el máximo de 1,2 millones de pesos por metro cuadrado es prácticamente lo mismo que el gremio estimó al aplicar las técnicas de valoración.

¿Y los 2 millones de pesos con los que algunos sueñan? "Se darán, pero a futuro", indica García. Por ahora, aconseja dejar de lado las razones del corazón, para entrar a negociar con cada propietario el valor de los inmuebles y sus mejoras. El cambio de manos ya comenzó. Y, vaya sorpresa, marcando precios inferiores a los 620.000 pesos por metro cuadrado.

Corpovinar fue de los primeros en salir de compras. Según Arcadio Sánchez, Luis Carlos Osorio y Federico Aguilar, la corporación le compró 302 metros cuadrados a Ramiro Salazar (uno de sus miembros), por cerca de 196 millones de pesos; y otros 114 metros cuadrados a María Magdalena Urrego, por 70 millones de pesos. "Compramos lo que nos vendan a menos de 800.000 pesos", precisa Aguilar, también director del periódico La Tuerca. Para llegar a ese valor la organización popular de vivienda no contrató avalúos. Simplemente se apoyó en el dato que habría utilizado Camacol Antioquia para efectuar las simulaciones financieras del remozado Naranjal.

En los dos negocios Corpovinar invirtió 266 millones de pesos, suma que sacó de los 300 millones de pesos que ha recogido entre 25 personas que ya cancelaron completa la cuota inicial para acceder a apartamentos de 60 y 65 metros cuadrados, amén de otras 70 que han llevado, a una fiducia de Colpatria, abonos de 2 ó 3 millones de pesos. Hoy la entidad tiene 434 socios. Los nuevos deben pagar 500.000 pesos, no reembolsables, a la manera de un derecho para estar opcionados para adquirir una vivienda popular en Naranjal. Adicionalmente, deben cubrir cuotas mensuales, de 4.000 pesos, para gastos de administración, como los 400.000 pesos que los directivos destinan al arriendo de la sede, los 400.000 de servicios públicos (300.000 de ellos de solo teléfono, anota Aguilar) y 1 millón de pesos, incluidas prestaciones, que vale el pago de la secretaria.

¿Y dónde construiría Corpovinar las 200 viviendas de interés social en Naranjal, si la última versión del plan parcial concentra el techo popular y de clase media en Arrabal? Aquí es donde el tema comienza a enredarse. Corpovinar libra una pelea para desarrollar su propuesta de vivienda popular en la Unidad de Actuación Urbana número 5, concretamente entre las calles 45A y 46, con las carreras 63A y 63B. Aguilar recuerda que "eso le sonó al anterior director de Planeación Municipal, Carlos H. Jaramillo, y por eso le pusimos alas al sueño".

Así se soñaba cuando el plan parcial mezclaba, en el mismo Naranjal, vivienda prioritaria, de interés social, de estrato medio y de rango alto, comercio, talleres para vehículos livianos y un centro de reciclaje. Esa opción no seduce en la actualidad a los inversionistas y a los potenciales compradores de soluciones habitacionales de 176 millones de pesos.

El lío para Aguilar y Corpovinar es que en Arrabal tampoco hay buen ambiente frente a estos cambios. Uno de sus líderes, Rodrigo Milán, dijo el pasado viernes, en una reunión en el Concejo de Medellín, que no se acepta la propuesta de la EDU y que "no nos interesa ser socios en un proyecto asociativo con nadie". Tampoco quieren la zona de reciclaje y pretenden que el desarrollo se haga predio a predio.

Estas no son las únicas quejas que escuchó el concejal citante, Jesús Aníbal Echeverri, cuyo nombre se podía leer en una valla que lo calificaba, textualmente, como "el Alcalde sencible y social que Medellín necesita". Héctor Moscoso, de Cornaranjal, dijo que el proyecto de la EDU es muy bonito, pero desplaza a la gente de Naranjal y Arrabal.

Federico Aguilar pidió que "no especulen con el precio de la tierra, porque eso haría inviable el programa de protección a moradores y el desarrollo social". Marcela González anotó que esa protección es de papel, que es falso que ellos crean que están sentados en una mina de oro y que lo único que quieren es que les den el trato que se merecen. Nancy Maya López resaltó que lo dicho allí era la repetición de la repetidera de otras comisiones accidentales, mientras su hermana Flor María pedía detalles sobre la suerte de quienes viven de los arriendos.

Información no ha faltado, replica la EDU y muestra una relación de 31 encuentros, con participación de 227 personas. El caso es que como los intereses son tan variados, en este proyecto cada quién está oyendo tan solo aquello que más le conviene.