HISTÓRICO
Autopistas están en piedra
  • ILUSTRACIÓN MORPHART
    ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 11 de septiembre de 2013

Las Autopistas de la Prosperidad avanzan, con preocupante lentitud, pero no existen obstáculos que lleven a pensar que el más ambicioso proyecto en la historia de la infraestructura vial del país, no se ejecutará como está previsto.

Es innegable que el tiempo ya transcurrido de esta administración nacional, lo que hará que la obra le corresponda ejecutarla al próximo gobierno, no contar con la administración de Interconexión Eléctrica, S.A. (ISA), como se previó inicialmente, y la decisión de construir una sola vía en algunos tramos, para luego ejecutar la doble calzada cuando el tráfico lo exija, han creado escepticismo entre los antioqueños.

Con todo, sumando incluso la incomprensión de algunas regiones, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) confirmó que, tras el proceso de calificación que contó con los pesos pesados de la ingeniería nacional e internacional, las licitaciones para cinco de los ocho tramos saldrán a finales de este mes, las adjudicaciones se harán en mayo de 2014 y las obras arrancarán en 2015.

Como Antioquia ha esperado con tantas ansias superar su rezago vial, no puede respirar tranquila hasta que las obras arranquen en forma definitiva, pero hasta el momento la región no tiene motivos para descreer en la voluntad el Gobierno Nacional para concretar este proyecto. Como en el juego del parqués, si bien no hemos tocado cielo, produce gran alivio saber que, de momento, las autopistas están en piedra.

El proyecto quedó cobijado bajo el régimen de las Alianzas Público Privadas (APP) que fija reglas de juego en casos de sobrecostos e incumplimientos. El contratista paga las obras y cobra cuando las ejecuta.

Mediante el documento Conpes 3760 de agosto 20 de 2013 "Proyectos Viales Bajo el Esquema de Asociaciones Público Privadas: Cuarta Generación de Concesiones Viales", el gobierno Nacional aprobó los lineamientos generales de política para su ejecución.

Tales lineamientos se resumen en cuatro componentes principales: estructuración eficaz para la aceleración de la inversión en infraestructura; procesos de selección que promuevan la participación con transparencia; gestión contractual enfocada a resultados y distribución de riesgos.

El programa de cuarta generación de concesiones viales (4G) contempla una inversión de 47 billones de pesos y las Autopistas de la Prosperidad son la punta de lanza de ese gran paquete, pues 13 billones se invertirán en esta obra de interés nacional, con gran incidencia en la competitividad, pues permitirá conectar los principales centros de producción como el Valle del Cauca, el Eje Cafetero y Antioquia, con puertos en el Caribe y el Pacífico.

Este es, en efecto, el objetivo de las autopistas de 4G que buscan reducir el rezago en infraestructura y consolidar la red vial nacional a través de la conectividad entre los centros de producción y de consumo con las principales zonas portuarias y de frontera.

La magnitud de las obras demanda un inmenso esfuerzo fiscal por parte de la Nación, que tendrá que realizar aportes a través de vigencias futuras. Para tal efecto, el Confis aprobó un cupo de 64 billones de pesos para todo el programa.

Aunque desde el punto de vista de la financiación el tramo más complejo es el de la vía al Mar, Antioquia lo considera vital, al punto que la propuesta de la región es que allí se invierta el billón de pesos que ponen Alcaldía y Gobernación.

Urabá, como lo destacó el gerente del proyecto, Federico Restrepo, es la zona del Caribe más cercana al centro económico del país y por ello la vía a esta subregión se hace imperiosa y "no es negociable".