HISTÓRICO
¿AYUDAMOS O PERJUDICAMOS A LOS HIJOS?
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    ¿AYUDAMOS O PERJUDICAMOS A LOS HIJOS? |
Por ÁNGELA MARULANDA | Publicado el 07 de diciembre de 2013

Es evidente que el principal interés de los padres hoy ya no es que nuestros hijos sean ante todo personas responsables y correctas, como lo era en el pasado. Ahora nuestra gran aspiración es que ellos estudien, sean profesionales destacados y ganen todo el dinero que necesitan para poder tener todo lo que sueñan y ser felices.

Con ese propósito en mente, hoy la mayoría de los padres están atentos a solucionarles todos los problemas a sus hijos para que no tengan contrariedades y vivan dichosos. De tal manera que muchos se convierten en algo así como asistentes personales y abogados defensores de los niños ante los profesores, las directivas del colegio, las autoridades, el jefe, etc.

No cabe duda que hoy hay buenas razones que nos animan a ayudarles demasiado a los hijos desde que están pequeños. Sin embargo, una cosa es ayudarlos cuando lo necesitan y otra es facilitarles demasiado la vida para que no tengan problemas ni contrariedades. Lo malo es que esto no beneficia a los niños sino que los perjudica, porque hoy en día ellos tienen no solo más oportunidades sino también muchos más desafíos que superar para poder triunfar.

Cuando los padres vivimos dispuestos a darles y solucionarles todo a los hijos, lo que logramos es que se conviertan en personas débiles y ansiosas, porque no confían en sí mismos, y por eso será difícil que se sientan capaces, valiosos y seguros. Además, desalentamos su capacidad de esforzarse y su perseverancia, que no solo son virtudes fundamentales sino que son destrezas indispensable para triunfar en la vida.

Desafortunadamente al hacernos cargo de arreglarles la vida a los niños no les estamos haciendo un favor sino perjudicándolos. Depender de nosotros no les permite desarrollar capacidades tan fundamentales como autocontrolarse, postergar la gratificación, tener iniciativas propias y superar sus problemas y frustraciones. Y por eso sus proyectos se quedan en sueños, sus relaciones fallan, sus empleos no perduran, su responsabilidad es casi nula… y tanto su vida como su futuro se complican.