HISTÓRICO
Benedicto XVI pidió ayudas para los más necesitados y condenó la violencia
  • Benedicto XVI pidió ayudas para los más necesitados y condenó la violencia | El Obispo de Roma manifestó en la homilía que "donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz". FOTO REUTERS
    Benedicto XVI pidió ayudas para los más necesitados y condenó la violencia | El Obispo de Roma manifestó en la homilía que "donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz". FOTO REUTERS
Efe | Publicado el 24 de diciembre de 2012

El papa Benedicto XVI condenó el uso de la violencia en nombre de Dios, pidió que en lugar de armamento para las guerras lleguen ayudas para los que sufren, y rechazó que negando a Dios se restablezca la paz.

Ante varios miles de personas que asisten en la basílica de San Pedro del Vaticano a la Misa del Gallo, el Obispo de Roma manifestó en la homilía que "donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz".

El Pontífice agregó que hoy en día hay corrientes de pensamiento que sostienen lo contrario, que la religión, en particular el monoteísmo, sería la causa de la violencia y de las guerras en el mundo y que sería preciso liberar antes a la humanidad de la religión para que se estableciera después la paz.

Esas corrientes -añadió- consideran al monoteísmo prepotente e intolerante.

Benedicto XVI añadió que "es cierto" que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia y que "es verdad que una religión puede enfermar y llegar a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo a Dios de su propiedad privada".

"Si es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el 'no' a Dios restablecería la paz. Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre", subrayó.

El papa alemán agregó que cuando la luz de Dios se apaga, el hombre ya no actúa como hermano, aparece la violencia arrogante y el hombre desprecia y aplasta al hombre, como lo hemos visto en toda su crueldad el siglo pasado".

"Solo cuando la luz de Dios brilla sobre el hombre y en el hombre, solo cuando cada hombre es querido, conocido y amado por Dios, solo entonces, por miserable que sea su situación, su dignidad es inviolable", aseguró.

Benedicto XVI subrayó que Dios es la paz del hombre y le imploró que cambien "las espadas por arados, que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren".

"Ilumina a la personas que se creen en el deber aplicar la violencia en tu nombre, para que aprendan a comprender lo absurdo de la violencia y a reconocer tu verdadero rostro. Ayúdanos a ser hombres conformes a tu imagen y, así, hombres de paz", manifestó.