HISTÓRICO
¡BINGO!
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Por BEATRIZ DE MAJO C. | Publicado el 14 de septiembre de 2013

Al fin la Revolución Bolivariana se percató que si alguien puede sacarle las castañas del fuego en materia de abastecimiento a nuestro país, e incluso contribuir a mitigar la galopante inflación alimentaria, son los vecinos colombianos.

Estos producen alimentos a granel, son excelentes agentes transportistas, son los mejores manejadores de cargas terrestres por lo intrincado de su geografía, y, como si ello fuera poco, son unos ases en materia de distribución en el territorio venezolano porque saben cómo llegar hasta los últimos rincones, por estar aquí presentes con sus productos, hace unas cuantas décadas.

Pero quien hizo el fenomenal descubrimiento de que Colombia está instalada del otro lado del Arauca con capacidades excedentarias que poner a producir para el mercado venezolano, se le olvidó decirle a Nicolás Maduro que Colombia ha tenido, en el terreno comercial con Venezuela, las más amargas experiencias. Unas que ya asimilaron, como la imposición de la obligación del transbordo de cargas en la frontera, orquestada a las pocas semanas de la llegada de Hugo Chávez a Miraflores, y otras que cuesta mucho olvidar como las expoliaciones de empresas o las cuentas que se han quedado sin cobrar en Venezuela por falta de dólares, por falta de voluntad del gobierno o simplemente porque esa es una excelente forma de penalizar a los neogranadinos por sus solidaridades con el Imperio gringo.

Hubo algo más que no le manifestaron al Presidente y es que Juan Manuel Santos podrá tener la mejor de las voluntades de no pelearse con los vecinos -nosotros- que además lo están ayudando, con sagacidad y aplomo, en la mesa de negociación con la guerrilla en La Habana. Pero quienes exportan a Venezuela y a otros lados no son los agentes del gobierno sino los empresarios vecinos y estos están hasta el gorro de dejarse meter el dedo en el ojo por el gobierno revolucionario. No faltará, sin duda, uno que otro productor o industrial que se deje fascinar por el canto de la sirena criolla, pero lo que sí tienen los hombres de negocios colombianos es la capacidad de aprender de sus malas experiencias, por un lado. Y por el otro, no se les agua el ojo en recordarle a su Presidente algo que sabe de sobra y es que no se le vende a maulas ni a quien no tiene con qué pagar lo comprado.

Los empresarios argentinos y los brasileños que sustituyeron a los colombianos como proveedores, a raíz de uno de esos arranque de "soberanía" anti imperialista chavista ya nos han leído la cartilla de los "usos y costumbres" de las relaciones comerciales y, para esta hora, no exportan a tierra venezolana ni un tornillo sino cuando median cartas de crédito con respaldo bancario o con garantías reales en dólares otorgadas en el exterior.

Así que el cuento de que Santos y Maduro ya resolvieron a través de un pacto de caballeros el problema del vacío en los anaqueles de las bodegas y supermercados venezolanos, puede ser útil para el discurso enardecido de Nicolás Maduro, pero será estéril en la práctica.

Un compañero de trabajo me dijo sabiamente, a raíz del anuncio de la estrategia binacional salvadora cacareada por el Presidente para remedio de nuestros males: …este se las sabe todas: es como parir un hijo y esperar que sea el vecino del apartamento de al lado quien lo eduque....