HISTÓRICO
Calle de la cerámica, más que vajillas
  • Manuel Saldarriaga, enviado especial-El Carmen de ViboralDos cuadras de la Calle del Comercio fueron objeto de trabajos de intervención en sus fachadas, culatas, pisos y amoblamiento a través de la cerámica, que generan una dinámica cultural y pedagógica en el espacio urbano.
    Manuel Saldarriaga, enviado especial-El Carmen de Viboral
    Dos cuadras de la Calle del Comercio fueron objeto de trabajos de intervención en sus fachadas, culatas, pisos y amoblamiento a través de la cerámica, que generan una dinámica cultural y pedagógica en el espacio urbano.
  • Manuel Saldarriaga, enviado especial-El Carmen de ViboralLa idea que se tiene con este trabajo de intervención urbana es convertir El Carmen de Viboral en destino turístico y exaltar su cultura de la cerámica.
    Manuel Saldarriaga, enviado especial-El Carmen de Viboral
    La idea que se tiene con este trabajo de intervención urbana es convertir El Carmen de Viboral en destino turístico y exaltar su cultura de la cerámica.

  • Proyecto busca resaltar valor cultural de esta labor artesanal.
  • El gestor de la iniciativa fue el arquitecto y artista José Ignacio Vélez.
  • Son dos cuadras intervenidas pero se espera ampliarlo a todo El Carmen.
Por
Juan Guillermo Duque
Enviado especial-
El Carmen de Viboral

Alguna vez se imaginó que platos, tazas, saleros o azucareras podrían adornar las fachadas de alguna edificación y de una calle peatonal. Lo más seguro es que no, pero lo más sorprendente es lo bonito que se ve.

Hace 20 años que el arquitecto José Ignacio Vélez se fue para El Carmen de Viboral a trabajar con los artesanos de la cerámica con el sueño de hacer renacer esta actividad.

Él dice que podría estar trabajando en Nueva York, pero su decisión de vida tenía que ver con este municipio porque ha sido un amante de la cerámica desde pequeño, cuando a la edad de 10 años, quiso ir a clases de cerámica.

En la Pontificia Bolivariana, estudiando arquitectura y cuando era pintor en ciernes, se encontró con Pablo Jaramillo, un artista comprometido, quien manejaba el taller de cerámica y allí conoció el proceso de El Carmen, lo que lo llevó a los talleres y a las fábricas. "Eso me dejo rayado".

Luego, en Europa, en un encuentro internacional de artistas sintió que ese era su proyecto y que iba a terminar en El Carmen. De hecho al poco tiempo de llegar recibió una llamada de Bogotá en la que le ofrecieron ser el capacitador de los maestros artesanos de El Carmen y al año siguiente (1987) estaba allí.

En 1995 se cansó y se fue para una vereda cercana y fue la primera dama de la nación, Lina Moreno, la que lo convenció de volver. En esa dinámica de muchos fracasos y certezas del valor que tiene El Carmen, en los planos departamental, nacional e internacional, se apareció la posibilidad de la intervención del espacio urbano. "Fue como una especie de milagro o como esas cosas que uno no explica a partir de la razón", dice Vélez. Fue en 1999 que el alcalde de entonces le propuso hacer un "monumento". Entonces diseñó y construyó un pórtico a la entrada principal del municipio.

"Con esto entendimos que había muchas posibilidades de intervención urbana, de la ornamentación y del trabajo en cerámica que se llama la cultura carmelitana, que es el valor agregado que tiene y que no se puede echar a la basura, porque una marca se consigue con años de trabajo y millones de dólares de inversión", manifiesta Vélez.

En 2004 surge el proyecto de peatonalizar la carrera 30, también llamada la Calle del Comercio. Primero se intervino el piso y luego el amoblamiento urbano: las bases de las lámparas y las jardineras con platos pegados, las cuales impresionaron. El alcalde, posteriormente, en 2006, le dijo que contara con 30 millones de pesos para fachadas y aunque era poco, alcanzó a transformar con recursos propios seis casas que fueron exitosas.

Pero para que estas fueran realidad, José Ignacio, junto a un grupo de colaboradores encabezados por Mariluz Ramírez, directora de Proyectos Especiales del Municipio, debió estar ocho meses detrás de los usuarios de la calle para que los dejaran intervenir las primeras seis casas.

Para la segunda fase, la situación cambió porque ya vieron que los visitantes se tomaban fotos, que las ventas se incrementaron y los establecimientos se cotizaron. Según Vélez, "esto ha sido una pedagogía del espacio urbano". Ahora, todos dicen que se debe replicar en todo el pueblo.

La opinión
?Hay múltiples maneras de que una cultura que parece de platos y vajillas sea mucho más. Es un imaginario de un pueblo que durante 100 años ha hecho un desarrollo a través de la arcilla?.
José Ignacio Vélez, artista y arquitecto

?En un principio sí hubo resistencia porque no se sabía cómo iba a quedar, pero después de ver algunas fachadas ya intervenidas muchos pidieron que se les hiciera lo mismo?.
Leonardo Giraldo, propietario de la panadería Santa Cruz

?Me parece excelente que se reviva lo que es la historia y el renacer de la cerámica en El Carmen. Además para que los carmelitanos tengamos más sentido de pertenencia? .
Edith Gómez, habitante de El Carmen de Viboral