HISTÓRICO
Cambia el entorno económico
  • ILUSTRACIÓN MORPHART
    ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 03 de junio de 2013

Durante las últimas semanas el valor del dólar ha venido aumentando progresivamente hasta llegar a los 1.900 pesos. Detrás de este comportamiento no sólo está el deseo y el propósito del Gobierno de alcanzar un peso más devaluado que le ayude a los sectores transables a recuperar su dinamismo, sino también los cambios que se registran en el entorno internacional y los cuales, a su vez, afectan el comportamiento de ciertas actividades y variables internas.

Lo que parece estar gestándose es un nuevo escenario mundial en el que las economías emergentes, que hasta ahora han jugado un papel definitivo para mantener el crecimiento planetario, comienzan a desacelerarse en busca de una senda de desarrollo más armónica.

Esta desaceleración, con especial énfasis en China, ha implicado una menor demanda de materias primas y una moderación en el precio de las mismas.

De igual manera, el comportamiento alentador de ciertas variables claves de la economía de Estados Unidos, como el precio de las viviendas y la confianza de los consumidores, llevan a pensar que las cosas mejoran de manera más firme y que la recuperación se mantiene. A todas estas, ya se especula acerca de la posibilidad de que, en unos meses, la FED inicie el fin de su política monetaria expansionista.

Si estos cambios se consolidan, el país del norte retomará su lugar en el escenario económico mundial dándole un nuevo impulso al crecimiento.

De otra parte, mientras Japón comienza a despertarse de su largo letargo económico, en Europa las cosas no mejoran y, por el contrario, los pronósticos se mantienen a la baja. Sólo un decidido cambio en el manejo dado a la crisis europea hará que las cosas se reviertan prontamente.

Todo esto tiene efectos sobre la economía colombiana. De un lado, la baja en el precio de las materias primas comienza a afectar las exportaciones que ya presentan crecimientos negativos. De otro, la inversión extranjera registra una caída. Sin embargo, ambos resultados presionan la tasa de cambio al alza.

Esto, junto a la decisión adoptada el pasado viernes por el Banco de la República de mantener la compra de dólares y las medidas tomadas por el Gobierno para mejorar el precio de la divisa, hace prever que la tendencia a la devaluación se mantendrá durante los próximos meses.

Este cambio en el comportamiento de la divisa seguramente ayudará a la recuperación de la industria y la agricultura.

Sin embargo, ello no es suficiente para que el país crezca en 2013 a las tasas que se prevén de 4,3 por ciento, según el Banco de la República, y de 4,8 por ciento, de acuerdo con el Gobierno.

Con un crecimiento del PIB durante el primer trimestre que luce poco alentador y unos indicadores en abril que, aunque muestran atisbos de un mejoramiento, no son los más destacados, las perspectivas de una recuperación de la economía colombiana están, claramente, en manos de las medidas que adopte el Gobierno.

La Junta del Emisor, al mantener en su actual nivel la tasa de interés, le ha dado un compás de espera a la política fiscal para ver cómo esta impacta el crecimiento. Esto implica que el Gobierno tendrá que jugársela aún más a fondo con la dinamización de la construcción y de las obras públicas.

En este orden de ideas, será la acción gubernamental la que marque el ritmo y el rumbo que siga la economía.