HISTÓRICO
Carta a una nieta
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Samuel Arango M. | Publicado el 12 de junio de 2011

Mi niña: Por el amor de tus padres has venido al mundo. Estás rodeada de amor y has traído felicidad a todos los que estamos a tu alrededor. No hay palabras para describir todos los sentimientos que nos has proporcionado. El primero es de agradecimiento a Dios por tu llegada. Eres la expresión de su Amor y la prueba de su existencia porque en ese cuerpecito indefenso se encierran todas las maravillas del universo: El orden, la pulcritud, la precisión, la belleza, la armonía, la sencillez, la ternura, la perfección.

Tus padres te brindarán apoyo permanente, formación, acompañamiento. Te darán todo el amor del mundo, sin egoísmos ni mezquindades. Ellos te mostrarán el camino que sólo tú puedes recorrer. Te enseñarán a tomar decisiones. Te mostrarán la diferencia entre el bien y el mal. Te corregirán cuando cometas errores. Te perdonarán siempre. Te transmitirán los valores que te darán raíces fuertes y suficientes para crecer en la vida. Y te darán alas para que vueles a donde tus sueños y tus ambiciones lo deseen. Te mostrarán que como ser humano eres sensacional y diferente. Te darán fondo para que puedas ser trascendente e importante para ti misma y ante los demás. Ayudarán a desarrollar armoniosamente tu cuerpo y tu alma, tu espíritu. Lograrán en ti una visión trascendental de la vida y del mundo que te rodean y al mismo tiempo te enseñarán a conocer, analizar y descubrir las realidades. Verás, gracias a sus luces, que existen al mismo tiempo el bien y el mal. Que estos dos factores constituyen la libertad del hombre. Te enseñarán a distinguir entre uno y otro y te mostrarán con su propio ejemplo que el bien es el camino hacia la felicidad personal y social. Tus padres están dispuestos a acompañarte, con respeto y libertad en el camino de la vida. Tus padres no serán tus dueños, serán tu guía y estarán contigo en las buenas y en las malas.

Tus abuelos nos comprometemos a darte los consejos que te enriquecerán y te proporcionarán seguridad y visión trascendente. Seremos cómplices de tus actos y tus sueños porque queremos tu felicidad. Tenemos derecho a malcriarte si es el caso porque nuestra misión es contemplarte al máximo con la templanza y moderación que nos da el amor diferente y profundo de los abuelos. Serás para nosotros la consentida y nos encontrarás siempre a tu mano cuando lo necesites o no. Queremos ser faros en el camino de la vida e inspiración en las aventuras que vas a emprender. Seremos tus confidentes secretos porque acudirás a nosotros sin temor y con seguridad. Nuestro deber es darte aún más amor y contribuir desde nuestra experiencia a encontrar los caminos.

Y hay otra serie de seres a tu alrededor que igualmente están dispuestos a hacerte la vida un camino de felicidad aun en medio de las dificultades. Tus bisabuelos, tíos y tías que son también alcahuetas. Tus primos y amigos de la familia que te quieren y te ayudarán a vivir a plenitud.

Bienvenida al mundo que te recibe con la seguridad de que serás un ser humano total y que dejarás este mundo un poco mejor de lo que lo encontraste.

¡Cómo te amamos todos!