HISTÓRICO
¿CATOLICISMO EN DECADENCIA?
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    ¿CATOLICISMO EN DECADENCIA? |
Por CARMEN ELENA VILLA B. | Publicado el 27 de mayo de 2013

Este mes, el Vaticano publicó el Anuario Pontificio 2012.

Las estadísticas indican que el número de católicos aumentó en un 1,5 por ciento más que el año precedente.

Es decir, hay 18 millones de católicos más en el mundo. Este margen está por encima del crecimiento de la población mundial que aumentó en el mismo tiempo en un 1,3 por ciento.

Este crecimiento no es el mismo en todo el planeta.

En África, el número de católicos ha aumentado en un 4,3 por ciento y en Asia un 2 por ciento.

Décadas de obras misioneras en África muestran que la Iglesia mira cada vez más a este continente, olvidado por muchos y que los frutos pueden verse en aquellos que optan por seguir la fe católica. En Asia el catolicismo también crece.

En Roma he tenido la oportunidad de asistir a misas y ceremonias de las comunidades filipina y vietnamita. Me he sorprendido gratamente con el fervor, la sencillez y el testimonio de unión de los católicos de estos dos países.

Muchos ven en la fe católica una novedad que les fascina. Nos enseñan a quienes hemos crecido en un ambiente católico, que no podemos acostumbrarnos a recibir el don de la fe y que es una dicha de la que tenemos que maravillarnos y saberla comunicar.

Quizás por eso en estos lugares la Iglesia va en aumento. Pienso también en los católicos de Medio Oriente. Muchos de ellos pagan incluso con su vida, el alto precio de mantener la fe viva en estos lugares donde los católicos representan una minoría.

Un ejemplo admirable y unos frutos que hoy podemos ver.

La situación en Europa y América es diferente. En ambos continentes el número de católicos crece a la par con respecto al de la población.

Muchos de quienes hablan de un catolicismo en decadencia están en este lado del planeta, a lo mejor viendo iglesias cada vez más vacías, religiosos cada vez más acomodados y menos preocupados por anunciar la fe y por ello lanzan este juicio y lo generalizan como si se tratara del planeta entero.

Que la fe católica no haya disminuido en medio del secularismo y del crecimiento acelerado de otras denominaciones religiosas es de admirar. Pero es necesario actuar más para que la fe no se desvirtúe ni pierda su sabor en estos dos continentes.

En un mundo tan secularizado y en medio de tantos problemas que han golpeado a la Iglesia en los últimos años, es una buena noticia que el número de católicos haya aumentado aunque sea de manera leve.

Sin embargo, faltan, como dice el Papa Francisco, "pastores con olor a oveja" que vayan a "las periferias de la existencia", y dejen de lado el "cristianismo de escritorio".

Así muchos más tendrán la dicha de recibir la fe católica, de acogerla como un don que da sentido a nuestra vida más que como un legado cultural o como una ideología.