HISTÓRICO
CELEBREMOS Y EVOLUCIONEMOS
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Por PABLO JARAMILLO VASCO | Publicado el 23 de diciembre de 2012

Hoy celebramos la mayoría de colombianos, una de las festividades más sentidas y esperadas del año, la Nochebuena. La noche del 24 de diciembre es dedicada a compartir la llegada del Niño Dios, Papá Noel, la lectura de la Novena, la entrega de aguinaldos y disfrutar de una cena especial. Sin embargo, para algunos, esta celebración que tradicionalmente es solemne, se convierte en una tragedia por la irresponsable manipulación de pólvora.

Pareciera que no hemos aprendido de las lecciones que año a año nos dejan las fiestas decembrinas.

Este año, por ejemplo, las cifras de quemados se han elevado de manera alarmante, sobre todo por la cantidad de menores de edad que engrosan esta penosa estadística. Según un reciente reporte del Instituto Nacional de Salud, este año van 387 personas lesionadas con pólvora en todo el país, presentándose 38 casos más que el año 2011. De estos 387 quemados este año por pólvora, la mayoría han sido menores de edad (203).

Los antioqueños, por ejemplo, debemos recapacitar profundamente en este sentido, ya que nos creemos a la vanguardia para algunas cosas con respecto al resto del país, pero somos quienes lideramos de lejos el ranquin de departamentos con más ciudadanos quemados; este año ya van 117, de los cuales 61 corresponden a menores de edad. El segundo departamento en el ranquin nacional es Valle del Cauca con 53 personas quemadas.

Es inconcebible que en pleno siglo XXI y habiendo tanta tecnología a disposición para la sana diversión, todavía existan personas que disfruten con el detonar de un taco, un volador o un chorrillo mientras otros (la mayoría), quieren celebrar en la tranquilidad de sus hogares con sus invitados.

Sin embargo, los vecinos no son los únicos que sufren con el molesto ruido de la pólvora ordinariamente manipulada, también lo hacen los animales, los cuales por esta época presentan delicados trastornos en su comportamiento que pueden causar su extravío e incluso su muerte.

Es hora de ir evolucionando hacia mejores prácticas para la celebración de estas fiestas y desterrar definitivamente el imprudente uso de la pólvora, que tantos problemas ocasiona. Recuerden que la pólvora ha sido prohibida en muchos municipios y su manipulación artesanal puede acarrear sanciones, además, los menores que por negligencia de sus padres resulten quemados, pueden quedar bajo protección del ICBF al perder la patria potestad.

La pedagogía realizada al respecto por parte de los gobiernos locales y regionales ha sido efímera, por lo que este año concretamente, se ha cedido importante espacio frente al problema, como lo evidencian las estadísticas. No obstante, debe existir también un mayor compromiso de las autoridades y de la sociedad para rechazar y denunciar este tipo de celebraciones irresponsables.

Les deseo a todos unas felices fiestas navideñas y mi invitación para que sean celebradas en la paz y la armonía que evoca esta época.