HISTÓRICO
Cien siluetas que tallan el dolor
  • Cien siluetas que tallan el dolor | Jaime Pérez | Con rechazo los transeúntes observan los mensajes al interior de las más de cien siluetas negras ubicadas en La Alpujarra. Cada uno de estos escritos describe un caso de violencia cometido contra las mujeres en la ciudad.
    Cien siluetas que tallan el dolor | Jaime Pérez | Con rechazo los transeúntes observan los mensajes al interior de las más de cien siluetas negras ubicadas en La Alpujarra. Cada uno de estos escritos describe un caso de violencia cometido contra las mujeres en la ciudad.
Juliana Henao Gutiérrez | Publicado el 27 de julio de 2010

"¡Ni una muerte más... Ni una mujer menos! Galería de la memoria: prohibido olvidar".

Si ha caminado por la plazoleta de La Alpujarra tal vez ha visto esta expresión, escrita, en el interior de una de las 100 siluetas negras, que yacen en el piso.

"Mujer de 34 años, el esposo la mató a ella, a sus tres hijos de 2, 7 y 12 años y después se suicidó".

Mientras observan frases como ésta, la expresión de asombro se apodera de la mayoría de transeúntes, quienes dejan por un momento su afán y se detienen en estos gráficos que representan los casos de mujeres que han muerto producto de la violencia, especialmente, a manos de un hombre, sea este un familiar, su cónyuge o un desconocido.

Tal vez la indignación que reflejan sus rostros se produce después de imaginar que detrás de cada una de aquellas mujeres está un hijo, una madre o un padre que sufre con su ausencia y que se convierte en víctima del conflicto.

Paradójicamente son los hombres quienes más observan estos cuerpos, tal vez, encontrando absurda la actitud de muchos de su género que, con violencia, han truncado los sueños y la vida del ser que, se supone, está a su lado para brindarles compañía.

"Esto va a quedar negro de tanta violencia", vocifera con indignación una mujer que camina por el sitio.

Y es que aunque el piso se ve repleto de figuras, éstas sólo representan una pequeña cantidad de historias de los miles de casos de abuso, que contra las mujeres, se cometen a diario en Medellín.

¿Qué tal si en lugar de esos dibujos, en el suelo estuvieran tendidos los cuerpos de estas personas?, se preguntan muchos que de sólo imaginarse la escena se estremecen. "Es que a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa", dijo Jesús Cuervo, quien se detuvo un instante frente a las siluetas.

Él, como tantos miles de ciudadanos que transitan por el lugar logró romper, por unos segundos, la indiferencia que ronda por las calles.

Cada que alguien se detiene allí, parece renacer la esperanza de que frases como las que se leen en las siluetas no se repitan: "Dijo que la amaba mucho, pero la apuñaló".