HISTÓRICO
¿CÓMO ES ESO DE LA PAZ?
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    ¿CÓMO ES ESO DE LA PAZ? |
Por ÓSCAR HERNÁNDEZ M. | Publicado el 06 de mayo de 2013

Por supuesto que no tienen la obligación de creer lo que pueda decir en esta parcela. Eso faltaba, creer todo lo que le digan a uno. Pero, pienso que... pensar es peligroso y a veces lleva a sitios indeseables, como la pérdida de fe en las cosas, la confianza, la risa por entre el colmillo; en fin, en tanta cosa que lo deja a uno más pensativo que cuando empezó a quebrarse la cabeza. ¿La paz se consigue hablando durante meses sobre... la guerra? ¿Sí es ese el camino para entrar a un período de tranquilidad, de almas y corazones serenos?

¿Podrá haber paz cuando los padres de la patria roban, mienten, usurpan, pagan condenas en la cárcel? ¿La habrá si los que venden buscan elevar los precios para acercar el hambre a las bocas de los hambrientos? ¿Puede haber si en la iglesia, como dice el Papa Francisco, hay ladrones? ¿Sí habrá cuando el No matarás es el Sí matarás? ¿Y cuando se levantan nuevas cárceles en el país y dejan que las personas mueran en las puertas de las clínicas?

Todo puede ser, todo. Y un pensamiento final para cerrar estos minutos de duda, de incertidumbre frente a la paz. ¿Sí cree usted, amigo lector, que los colombianos, después de mirarnos el alma y la cara merecemos la paz? Mi posición es sencillamente desesperada: quiero creer...

PAUSA. ¿Cuál es la tela más ordinaria? Por ahí dicen que el "género" humano.

EDUCACIÓN. Uno de los peligros de la famosa y cruel tecnología es que pasa por encima de la humanidad como una aplanadora con dientes. A su paso destroza un montón de valores que, si nos descuidamos, se perderán para siempre. Uno de los ejemplos más dramáticos podría ser el de la educación convertida en algo que no puede calificarse como tal, porque la educación no es propiamente manejar a la perfección un teléfono inteligente que en manos de un niño bruto es simplemente fatal.

El problema me parece sencillamente simple. Es casi cuestión de semántica, de palabras. Hemos confundido al tecnólogo con lo que antes era un bachiller, al niño con lo que fue un "escuelero", de esos que iban descalzos a la ramada del pueblo pero sabían que arroz se escribe sin H... Ahora no se educa al niño sino que se le "acopla" al aparato de turno. Para la gente del siglo veintiuno, incluidos los padres de los nenitos, lo que digo parece una majadería. Pero la majadería la van a conocer cuando los niños olviden que existió algo llamado español, algo que se denominaba historia y, peor todavía, algo que era patria, familia, amistad. Porque lo de hoy, entre la niñez, la adolescencia y hasta en la juventud, es casi un pandillerismo refinado que se dedica a conocer cada día una máquina nueva.