HISTÓRICO
¿Cómo hacemos la obra blanca?
  • Jorge Giraldo Ramírez | Jorge Giraldo Ramírez
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Jorge Giraldo Ramírez | Publicado el 18 de abril de 2010

El creador de la imagen de Colombia como un edificio fue Jaime Garzón, tal vez el intelectual público más importante del país en la década del 90.

Usar el Edificio Colombia como metáfora puede ser útil, ahora que termina el segundo mandato del Presidente Uribe y en plena campaña electoral.

Este edificio empezamos a reconstruirlo en 1991 con la nueva Constitución Política y el gobierno reformista de César Gaviria, pero con la tarea apenas comenzada empezó a venirse al suelo. En este cuento nos estaban tumbando el edificio de cuenta de la empresa de demoliciones "Samper y Pastrana, compañía limitada". Todos sabemos cómo estaba este edificio en el 2002.

La gran obra y el éxito del Presidente Uribe fue la reconstrucción del Estado colombiano. El Estado se ha fortalecido en sus columnas vertebrales: control del territorio, solidez institucional en la justicia y las fuerzas armadas, respeto de la comunidad internacional.

Esto se refleja en las candidaturas y sus programas. Los partidos de oposición escogieron a los candidatos más conciliadores y proclives a respetar su obra. Los programas de gobierno de todos insisten en preservar los avances en materia de seguridad y respetar el centro de la estrategia que no ha sido otro que el fortalecimiento de las fuerzas armadas, su dirección civil y su apoyo ciudadano.

Esto significa que el edificio ha sido reconstruido básicamente. Tenemos una estructura sólida en cimientos, columnas y losas. En el lenguaje popular ya hicimos la "obra negra", pero queda faltando la "obra blanca". Y la velocidad de la campaña electoral está poniendo las cosas entre las opciones de Juan Manuel Santos y Antanas Mockus. La señora Sanín pudo entrar a terciar, pero prefirió cargar el lastre de Andrés Pastrana y hundirse con él.

Ahora la gran discusión en la campaña electoral es cómo hacemos la obra blanca. Cuáles deben ser las prioridades para llevar a Colombia por un camino rápido hacia el desarrollo. Y ante todo, ¿cuál desarrollo? Pensar sólo en exportar bienes primarios o apostarle duro a la innovación tecnológica; tener como meta un producto bruto más alto con alta inversión extranjera o enfrentar la enorme desigualdad que existe en el país; seguir nadando en las aguas turbias de la marrulla y el atajo o proponernos una cultura fuerte de respeto a la ley.

Muchos dirán, con razón, que estas cosas no son excluyentes. Claro que no. Pero en política y de cara a un mandato de cuatro años hay que señalar prioridades, y eso es lo que hacemos los ciudadanos en las elecciones. La seguridad necesita una fuerte legalidad para que sea más democrática, el gobierno necesita más transparencia para que sea más legítimo, el país necesita más equidad para que les llegue a todos algo de la riqueza. Creo que esta es la opción de Mockus. Pero lo crucial es que podamos dar esta discusión y no enzarzarnos en un carrusel de agravios.