HISTÓRICO
Como lo hacían los abuelos
Alejandro Germán Millán | Publicado el 27 de julio de 2008
Así debe ser la entrada al cielo: un jardín sin techo, sembrado con pensamientos, bocas de dragón, hortensias, astromelias, margaritas y girasoles. Cada uno en su espacio, en armonía, que en conjunto parece otra maravilla del mundo natural.

Pero no está muy lejos. Se puede apreciar en el fondo de una sencilla finca ubicada en Santa Elena, llamada la Alquería del Silletero.

Allí, con una verbo de culebrero y la habitual hospitalidad de los campesinos de esta zona, Renato Grajales recibe a los visitantes que quieren conocer el alma ancestral del cultivo de las flores, famosa en todo el mundo.

Él hace parte de la Corporación Flores de Silleteros, que tiene su sede en la finca donde está el jardín de los dioses.

Frente al cultivo de las siemprevivas, Antonio suspira y recuerda que esa fue una de las primeras especies que se sembraron en Santa Elena.

"Hacia el año de 1920 se empezó con los cultivos artesanales de flores con la idea de exportarlas hacia Panamá, para venderle flores a los americanos que estaban cuidando el canal", dijo.

El origen
Sin embargo, poco a poco, las flores artesanales que sembraban los campesinos en los terrenos de sus fincas, (y que fueron el origen del Desfile de Silleteros) se fue extraviando en las grandes empresas con técnicas y maquinaria, que hizo perder la "esencia".

Por eso, desde hace unos tres años, un grupo de campesinos de Santa Elena viene con la idea de rescatar esas viejas tradiciones.

"Creemos que la esencia del sembrador de flores se ha perdido. Lo que queremos nosotros es que la gente disfrute de un jardín a cielo abierto, como se hacía en un principio".

Para eso tuvieron que unirse y formar una Corporación para que la cosa fuera ordenada. Después se decidió que el jardín estaría ubicado en la casa de la familia Grajales, famosos por sus cultivos de flores.

Uno de los hermanos, Fidel, es el líder del proceso. Él se ha dedicado en los dos últimos años ha levantar un jardín increíble, que parece una postal de primavera.

"Aquí la diferencia con cualquier otro cultivo es que lo hacemos con cariño, sin tanto químicos y productos que dañan la tierra. Cómo lo hacían los abuelos de nosotros en 1920", explicó.

El turismo
Entonces la idea es mostrarle al mundo que Medellín, en realidad, sí es la ciudad de la eterna primavera.

Para ello diseñaron un recorrido turístico durante los días de Feria de Flores para que los visitantes conozcan de esa sabiduría tradicional de las flores.

"Una de las cosas qué más llamaban nuestra atención era la víspera del desfile, que Santa Elena se llenaba y mucha gente no terminaba por conocer cómo se siembra una flor y cómo se arma una silleta", afirmó Diana Grajales, directora ejecutiva de la Corporación.

Por eso las visitas se pueden realizar durante los diez días de la feria, incluyen un recorrido de cinco horas con danzas tradicionales, delicias gastronómicas y un souvenir.

"Queremos que la gente venga y conozca en un recorrido tranquilo y sin congestiones la verdadera naturaleza de la fiesta de las flores. Y que se lleve la mejor imagen de Santa Elena", sostuvo Diana.

De este modo financian todo el proyecto de la corporación que tiene como objetivo la preservación de todas las tradiciones campesinas del corregimiento de las flores. "Los recorridos inician el primero de agosto y se harán hasta el 10, cuando termine la Feria de las Flores", destacó Diana.