HISTÓRICO
COMPROMISO SOCIAL DE INGENIEROS Y ARQUITECTOS
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    COMPROMISO SOCIAL DE INGENIEROS Y ARQUITECTOS |
Por DIEGO ZAPATA GÓMEZ, Vicepresidente Técnico SAI | Publicado el 29 de diciembre de 2012

Muy oportuno, por decir lo menos, ha sido el espacio que este diario le ofreció a la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, SAI, para que ésta, dentro del marco de la celebración de su primer centenario, pueda expresar las inquietudes del gremio en relación con temas que son de la mayor relevancia para el anhelado desarrollo que tanto reclama la regional.

En esta ocasión queremos retomar una cuestión de especial significado para los ingenieros y arquitectos como actores principales en el desarrollo de la infraestructura. Hoy nos toca a todos aquellos que hemos escogido alguna de estas nobles profesiones, hacer un acto de "contrición" para reconocer, que por las razones que sean, nos hemos apartado, o mejor, alejado de los procesos que brinda la democracia para hacer parte de la clase dirigente que toma las grandes decisiones en la región y en el país. En nuestro afán por ser profesionales exitosos nos hemos dedicado en muchos casos a "despejar la x"; fundamentados en que nuestras profesiones son ante todo técnicas, hemos dejado de lado y hasta menospreciado los demás elementos de cualquier oficio.

Las profesiones, sin importar su campo de trabajo, y la ingeniería y la arquitectura no se escapan a ello, también tienen componentes sociales y políticos que requieren de la mayor atención. En otras palabras, hemos antepuesto lo operativo a lo estratégico y con ello nos hemos sometido al ostracismo que nosotros mismos hemos provocado.

Constantemente se escucha a los ingenieros y arquitectos poner en tela de juicio decisiones sobre grandes proyectos de infraestructura en las que se hace evidente la ausencia de principios que se rigen por la simple lógica. Definitivamente si los ingenieros y arquitectos no se quieren ver sometidos a las decisiones que toman profesionales de otras áreas, con menos conocimiento de causa para hacerlo, deberíamos salir de esa urna de cristal, que más parece de concreto, en la que nos hemos metido voluntariamente.

El papel de actores pasivos que hemos asumido, más propio de quien es un simple observador, nos ha conducido a una paradoja que lleva a pensar que a las obras de infraestructura les está faltando ese elemento tan propio de quienes se han formado con el rigor de las ciencias básicas. Un elemento de cuya ausencia se desprende muy buena parte de los problemas que a diario viven los ciudadanos, usuarios naturales de las obras que diseñan y construyen los ingenieros y arquitectos: la planeación no es una opción, es el camino que marca el quehacer de estos profesionales y cuando ellos se niegan a hacer parte de los dirigentes, no cumplen una buena parte de la función social para la cual fueron formados.

El llamado es para que los ingenieros y arquitectos asumamos un verdadero compromiso social y hagamos parte de quienes toman las decisiones en los asuntos relacionados con nuestra profesión; la clase dirigente necesita de la racionalidad de los ingenieros y arquitectos, y considerar que solo pueden ser de interés los aspectos técnicos de las obras es una concepción muy pobre, carente de toda sensibilidad social.