HISTÓRICO
Comuna 8: la consigna es no matar
  • Donaldo ZuluagaHace dos años casi ningún taxi se atrevía a subir a La Sierra y en los colectivos la gente se desplazaba con temor. Hoy, caminar por uno de los sectores que padeció con dureza los efectos del conflicto urbano, es un recorrido tranquilo.
    Donaldo Zuluaga
    Hace dos años casi ningún taxi se atrevía a subir a La Sierra y en los colectivos la gente se desplazaba con temor. Hoy, caminar por uno de los sectores que padeció con dureza los efectos del conflicto urbano, es un recorrido tranquilo.

  • La fiscalía adelanta 80 procesos contra desarmados.
  • En esa zona quieren claridad sobre quiénes son los desmovilizados.
  • Madres ansían que el desarme ayude a no usar niños como jíbaros.
Por
Elizabeth Yarce

Para recoger fondos y hacer obras en los barrios de la comuna 8, en el oriente de Medellín, los desmovilizados del bloque Cacique Nutibara de las autodefensas (Bcn) hacen rifas, minitecas, "chiquitecas", bingos y bazares.

"Eso está bien", dice una madre de familia de Villa Turbay, quien ve con buenos ojos que muchachos que años atrás observó cobrando vacunas o apretando el gatillo, "cobren la platica de una forma más civilizada".

Agrega que también es bueno que las mujeres desmovilizadas tengan participación en actividades comunitarias y no sean perseguidas y acosadas por los muchachos del bloque Metro o de las bandas, como en el pasado.

"Mucho sufrieron las niñas a las que un comandante o los duros de las bandas les echaban el ojo", explica.

En tono coloquial añade que, mejor aún, es poder enviar tranquila a sus niñas a la escuela sin el riesgo de quedar atrapadas en medio de las balaceras.

Pero hay una preocupación: "no todos los desmovilizados están juiciosos y unos quieren poner a los niños a vender vicio. Si no son ellos, que nos aclaren quiénes son los que están haciendo eso porque, entonces, para que se están rehabilitando", dice la madre.

"A unos niños les están dando pelas si no la prueban para venderla. Que vengan y nos muestres quién es quién. A la gente le da miedo hablar de eso, pero a ninguna mamá le gusta que le peguen a su niño", agrega.

Esta versión se repitió entre varias de las consultadas que pedían, casi al unísono: "por favor, que no haya problemas por decir esto. Pero sí estamos preocupadas por lo del vicio".

En el sector, que tiene el índice más bajo de escolarización de la ciudad, los desmovilizados argumentan que no son ellos los responsables de esa práctica ilegal. Pero sectores de la comunidad están confundidos.

"Temo contarle esto a la Policía porque después se dan cuenta de que uno fue el sapo y tomen represalias", dice.

Lo que sí no niegan los desmovilizados es que ellos han motivado a la gente para que no consuma droga en el barrio.

"No fue por iniciativa solo de nosotros sino que estaban consumiéndola en cada esquina. Hay unos sitios en las afueras, especiales, donde van a fumársela".

De acuerdo con un informe de la Oficina de Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín, en general, los jóvenes desmovilizados han cumplido los acuerdos pactados.

Será la OEA la entidad que en su próximo informe revele cómo se han cumplido los compromisos que adquirieron los desarmados para acceder a los beneficios de la Ley 782, sobre reinserción.

En este punto, la secretaría de Gobierno recuerda que en la comuna 8 se aumentó el número de efectivos de la Policía y la comunidad debe denunciar si hay excesos de los desmovilizados o de bandas delincuenciales que hacen presencia en esa zona.

El secretario de Gobierno, Alonso Salazar, precisa que esta denuncia será revisada.

"Las denuncias contra los desmovilizados han disminuido. Sin embargo, hay hechos recientes en los que aparecen desmovilizados. Hay una instancia que no nos podemos saltar y es la misión verificadora de la OEA, que tiene el informe sobre este caso. Por el momento, podemos decir que, en la actualidad, la Fiscalía adelanta 80 procesos contra desmovilizados por delitos como inasistencia alimentaria, maltrato familiar, hurto, lesiones personales y homicidio", explica.

Aclara que "un reinsertado que viole los acuerdos será tratado como delincuente común".

Líderes de la Corporación Democracia, que agrupa a los desmovilizados del Bcn, dicen que sí han cumplido los acuerdos.

"Hay que decirle a la gente que, en muchos casos, existen delincuentes que se hacen pasar por nosotros para cometer sus acciones", explican.

Una joven que salió de La Sierra dice que también deben buscarse mecanismos para transitar con más libertad.

"La paz no es tal porque aunque están mejor hay cierto miedito. Ellos (desmovilizados) siguen cobrando cuotas voluntarias por la vigilancia. Hacen controles al transporte y andan con radios. Permiten que se fume marihuana pero nada de pepas. Tienen un pacto que se llama 'no matar' pero ha tenido que salir gente del barrio", asegura.

Agrega que varios líderes de algunos sectores han participado en "unas excursiones terrestres a Santa Fe de Ralito... Están manejando mucho espacio comunitario. Están en las juntas de Acción Comunal, por ejemplo", indica.

Silencio a fusiles
El proceso de "pacificación" en la comuna 8 ha sido por etapas.

El resultado, por ahora, es de una disminución de casi 60 por ciento de los homicidios. Comprende los barrios Caicedo, Llanaditas, La Ladera, Los Mangos, Enciso, Sucre, El Pinal, Libertad, Villatina, Las Estancias, Villa Liliam, Santa Cruz, La Sierra, Villa Turbay, 13 de Noviembre y San Antonio.

La calma comenzó cuando parte de los integrantes del bloque Metro de las Auc, que llegó a Medellín cuando Carlos Castaño ordenó a su comandante (a. Rodrigo o Doble Cero) ingresar a la ciudad entre 1999 y 2000, terminó en las filas del Bcn, entre 2002 y 2003.

Ese fue el inicio de la pacificación en la parte alta de la comuna 8, entre los barrios Caicedo, Villa Turbay y La Sierra. Allí se vivió con fiereza la confrontación armada de bandas, combos, milicias y autodefensas en 2002.

Desde allí, el bloque Metro combatió con las milicias del barrio 8 de Marzo y luego con la banda La Cañada.

"No conté un día sin muerto o sin una balacera", recuerda una mujer sobre aquellos días.

Hoy, se sienta tranquila en la puerta de su casa a esperar que su esposo regrese con lo obtenido por la venta informal de dulces en la calle 33.

Dice un joven de la zona de Villa Liliam que después de la muerte de alias la Muñeca, uno de los jefes del bloque Metro en la zona, esta disidencia de las Auc marcó su final y quienes sobrevivieron se aliaron al Bcn, al igual que algunas bandas de la zona, entre ellas La Cañada.