HISTÓRICO
Con austera ceremonia empieza Obama su segundo mandato
  • Con austera ceremonia empieza Obama su segundo mandato | Foto: AP
    Con austera ceremonia empieza Obama su segundo mandato | Foto: AP
Reuters | Publicado el 21 de enero de 2013

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió este lunes rechazar el "absolutismo" y el rencor partidario al inaugurar su segundo mandato con un llamado a la unidad nacional, fijando un tono pragmático de cara a los complejos desafíos que enfrentará en los próximos cuatro años al frente del país.

La ceremonia de toma de juramento en el Capitolio estuvo plagada de la tradicional pompa, pero fue de menor escala si se la compara con el histórico inicio de su presidencia en el 2009, cuando Obama llegó al poder envuelto en un manto de esperanza y cambio como primer presidente negro de Estados Unidos.

Con las expectativas para el segundo mandato moderadas por la debilidad económica y la realidad política de Washington dividida, Obama reconoció la dificultad del camino por delante, aún cuando buscó recuperar el impulso de su decisiva victoria electoral en noviembre.

"No podemos confundir absolutismo con principios, o sustituir espectáculo por política, o tratar los insultos como un debate razonable. Tenemos que actuar, sabiendo que nuestro trabajo será imperfecto", dijo Obama desde una plataforma en el Capitolio, en Washington.

Frente a un mar de banderas, el presidente estadounidense habló a una multitud de cerca de 700.000 personas, menos de la mitad del récord de 1,8 millones que presenciaron su llegada al cargo por primera vez hace cuatro años.

Obama llegó a su segundo discurso inaugural con pie firme, con los números de las encuestas en alza, con los republicanos a la defensiva y con una serie de logros durante su primer término, como la reforma del sistema sanitario estadounidense, el fin de la guerra en Irak y el asesinato de Osama bin Laden.

Pero las batallas en torno del presupuesto, el control de armas y la inmigración se están endureciendo, con los republicanos listos para oponerse casi en todos los casos y Obama aún aparentemente con dificultades para lograr incorporarlos en un acuerdo.

Segunda toma de posesión
Cuando Obama levantó su mano derecha y el jefe de la Corte Suprema, John Roberts, le tomó juramento el lunes fue la segunda vez en 24 horas que el líder tomaba posesión de su segundo mandato, aunque esta vez con decenas de millones de personas mirándolo por televisión.

El presidente sonrió ante los cánticos de "¡Obama, Obama!" que provenían de la multitud.

Obama realizó una toma del mando formal el domingo en la Casa Blanca, dado que por requerimiento constitucional el presidente debe asumir el 20 de enero. Y en lugar de efectuar la inauguración completa el domingo, los principales eventos públicos se pospusieron para el lunes.

Dos actos de toma de posesión marcaron otro hito en la vida política de Obama, un hawaiano afroamericano, hijo de padre negro proveniente de Kenia y madre blanca de Kansas.

Un electrificante discurso en la convención demócrata del 2004, cuando era un poco conocido legislador del estado de Illinois, lo llevó al escenario nacional, desencadenando una rápida trayectoria en el Senado de Estados Unidos y pocos años después, a la Casa Blanca.

Obama, de 51 años y con el cabello visiblemente más canoso que hace cuatro años, buscó tranquilizar a los estadounidenses y alentarlos a ayudarlo a ocuparse de los temas inconclusos. Su amplio discurso tocó temas tan variados como el cambio climático y las revueltas democráticas en Oriente Medio.

El mandatario, que obtuvo la reelección tras ganarle las elecciones al candidato republicano Mitt Romney luego de una encendida campaña, abrió su segundo período presidencial enfrentando muchos de los mismos problemas que los acuciaron en su primer Gobierno: la persistentemente elevada tasa de desempleo, la creciente deuda pública y una profunda división partidaria.

Obama pidió también en su discurso inaugural que se haga foco en la prosperidad de la clase media en lugar del éxito de unos pocos. "La prosperidad de Estados Unidos debe reposar en los anchos hombros de la clase media", señaló el mandatario.