HISTÓRICO
Conconcreto quiere ser un socio en concesiones
POR FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | Publicado el 17 de diciembre de 2012
Fortalecer las inversiones de su portafolio inmobiliario y tener los recursos necesarios para participar en todo el paquete de concesiones de cuarta generación previsto por el Gobierno, son los objetivos que tiene establecidos la Constructora Conconcreto para la emisión de acciones que está ofreciendo, mediante el mecanismos de libro de ofertas, en el mercado hasta el próximo jueves.
 
Para Juan Luis Aristizábal, presidente de Conconcreto, ese tipo de concesiones, cuyo valor individual supera los 250 millones de dólares, hace que la compañía quiera ser socia de esas concesiones y no solo como subcontratista, y ello requiere una fortaleza patrimonial importante.
 
¿Qué meta ayudará a conseguir la emisión de las 180 millones de acciones?
“La meta es consolidar la compañía como la líder del mercado de la cosntrucción en Colombia, Centroamérica y la región Andina. Vienen muchas oportunidades en los próximos diez años y queremos participar activamente en el crecimiento de la construcción. Queremos estar en los grandes proyectos de la Región”.
 
La emisión es parte de la estrategia que ha involucrado mucho movimientos internos en los últimos meses...
“Cuando se hizo la primera emisión de acciones detectamos muchas oportunidades en el mercado y la constructora empezó a hacer inversión de los recursos que captó en esa oferta, pero paralelamente la compañía de inversiones empezó a constituir un portafolio inmobiliario y ambas compañías empezaron a tener relaciones cruzadas, por lo que se planteó reorganizar todo el grupo, definir la holding y la estructura organizacional adecuada para atender los mercados. Inicialmente la constructora compró la operación internacional que hacía Conconcreto Internacional, se integraron en Industrial Conconcreto los negocios de apoyo (Agregados del Norte, Sistemas Constructivo Avanzados e Impac) y se fusionaron Constructora e Inversiones Conconcreto. Hoy somos una constructora con un gran fondo inmobiliario para la generación de rentas de largo plazo, inversiones en tres concesiones viales y buscamos un mecanismo para suavizar el impacto de los ciclos recesivos de la construcción que eventualmente pueden llegar”.
 
¿Cuántos nuevos accionistas esperan incorporar?
“Estamos buscando inversionistas institucionales, de mediano y largo plazo, que quieran capitalizar el valor oculto de la acción. No es una emisión masiva porque no estamos buscando el mercado del retail. El libro de ofertas se construye a partir de las propuestas que hagan los demandantes de acciones y son ellos los que fijan el precio de la acción. La emisión es abierta y su objetivo es darle más liquidez a la acción y tener la posibilidad de que flote y se mueva más. Hoy, el gran problema de la acción es que hay una fracción muy pequeña flotando, pues solo un 3,5 por ciento está en manos de inversionistas que la mueven”.
 
¿Por qué habla de valor oculto de la acción?, ¿La acción está subvalorada?
“La compañía tiene un valor oculto importante, porque que cuando se adjudicó el contrato de Hidroituango el precio no tuvo ningún incremento. Normalmente estas compañías se miden por un múltiplo del backlog (contratos adjudicados) y con ese contrato el backlog de Conconcreto subió 635.000 millones de pesos y eso debió haber tenido un impacto sobre el precio de 300 pesos por acción. También generamos 40.000 millones de pesos de ebitda en el negocio de portafolio inmobiliario, y normalmente esas compañías tienen un backlog importante en la genmeración de ebitda y ese portafolio, que al finalizar 2014 debe tener unos 750.000 millones de pesos, esta hoy en libros en 400.000 millones de pesos, es decir que hay un valor oculto en los contratos en ejecución, en el valor del portafolio inmobiliario y esperamos que en los próximos meses el mercado entienda el nuevo negocio de Conconcreto. La acción tiene un potencial importante de crecimiento e incluso los analistas proyectan su valor entre 1.600 y 1.800 pesos, para finales de 2013”.
 
Con los escándalos y tropiezos que han surgido en algunos proyectos, ¿ve factible poder avanzar si tropiezos?
“Hay muchas dificultades y nos estamos volviendo muy juristas mirando mucho la letra del contrato y nos estamos olvidando del sentido común. Hay dificultades con los permisos ambientales, las comunidades, la topografía y la geología y con los proyectos que hoy son de mayor tamaño. El Estado quiere trasladarle el riesgo a los privados, pero tenemos que ser minuciosos y los procesos son más complejos. Detrás de los contratos debe haber compañías capaces de cumplir, con código ético y moral que le permitan al Estado contratar, y eso es lo más problemático, porque en el caso Nulle el dinero se perdió, no por dificultades técnicas o ambientales sino por mal manejo de esa empresa”.
 
¿Que visión tiene del giro que tomaron las Autopistas para la Prosperidad?
“El proceso abortó porque nos pusimos a mirar la letra menuda y el mecanismo de contratación con ISA. El trabajo se hizo con sentido común y claridad en los objetivos, pero los abogados empezaron a mirar detalles y se pusieron a revisar el proceso y no el proyecto. Es una lástima que no se hubiera adelantado y lo único que ha pasado es que se hay retrasado, porque ya deberíamos tener las primeras adjudicaciones. Tenemos interés en participar en las concesiones que se abran y seleccionaremos la mejor posibilidad”.