HISTÓRICO
CONNECTICUT: UNA CRISIS DIFERENTE
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    CONNECTICUT: UNA CRISIS DIFERENTE |
Por CARMEN ELENA VILLA | Publicado el 17 de diciembre de 2012

El condado de Fairfield en Connecticut es uno de los más ricos de Estados Unidos. Se ha caracterizado por ser lugar tranquilo y apacible. Es común que la gente deje su casa abierta o el carro sin seguro. He visitado este lugar en dos oportunidades y me ha sorprendido ver que para muchos, la violencia era algo que veían solo en las películas o noticieros pero ausente de sus vidas. Algunos me preguntaban preocupados por Colombia y percibían con asombro y algo de extrañeza la situación que les describía.

Pero esa paz ha sido quebrantada el pasado viernes en el hecho que ya todos conocemos en la pequeña población de Newtown, ubicada en este condado.

Ya no nos sorprenden este tipo de noticias que cada cierto tiempo vienen de diferentes lugares de Estados Unidos.

Hoy el ambiente que se respira en este estado de la Costa Este es de pánico y dolor. Muchos de sus habitantes han retirado los adornos navideños porque esta vez no quieren celebrar nada. Nadie se imaginaba hace una semana que esta sería la antesala de la Navidad.

Hay que resaltar la heroicidad de las profesoras que dieron la vida por decenas de niños que se salvaron de tener el mismo fin de los 20 fallecidos. Cuestiona ver cómo momentos límite como este puede salir lo mejor y lo peor de cada quien, según su nobleza y según la formación que han recibido.

Mientras leo las noticias con el corazón arrugado, pensando en los niños muertos, en sus familias y en aquellas criaturas que sobreviven con el trauma haber visto morir a sus compañeritos, me pregunto qué pudo haber pasado por la mente de Adam Lanza. Lo han descrito como un joven retraído, supremamente inteligente y con buena condición económica. Algunos dicen que sufría de Síndrome de Asperger o autismo leve. Su madre, divorciada, era coleccionista de armas y aficionada al tiro al blanco, según han dicho varios medios.

Aquí no estamos hablando de una crisis que viene de la falta de educación o de la desigualdad social. ¿Entonces por qué sucede algo como esto? Creo que es el resultado de la crisis que habita en tantos corazones que se alimenta con la soledad, el individualismo, la falta de afecto y la desintegración de la familia. No le echemos la culpa al Asperger. Esta enfermedad puede condicionar pero no determinar a nadie. Miles de personas con este problema la luchan día a día por salir de su ensimismamiento y llevar una vida normal. No son ni serán asesinos.

Más bien hay que cuestionar, entre muchas cosas, la política de libre circulación de armas en Connecticut que hizo que el joven Lanza circulara una libremente para utilizar de manera equivocada su inteligencia en aprender a disparar con puntería, tener la astucia de entrar a la escuela Sandy Hook con tres armas bien cargadas y quitarles la vida a 26 personas en cuestión de minutos.

Me atrevo a decir que esta tragedia es la consecuencia de una sociedad que le falta desconfiar sanamente de sí misma y que ha reemplazado los principales valores por el libertinaje, el confort y la calidad de vida. Parece que eso no es lo que necesitamos para formar una sociedad más feliz y pacífica.