HISTÓRICO
CONTRASTES DOLOROSOS DE LA JUSTICIA
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    CONTRASTES DOLOROSOS DE LA JUSTICIA |
Por ANA MERCEDES GÓMEZ MARTÍNEZ | Publicado el 27 de abril de 2013

La semana que termina hoy ha tenido unos contrastes dolorosos.

Los guerrilleros de las Farc en La Habana piden amnistía total para todos los insurgentes de su organización, aun los que han cometido delitos de lesa humanidad. También, participación inmediata en política y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Ese grupo fue reforzado por Pablo Catatumbo, quien llegó a Cuba poco después de que el frente que dirige asesinó a 4 personas en Corinto y Miranda y que la Fiscalía le levantara 51 órdenes de captura.

Los negociadores del Presidente Santos no dicen enfáticamente que no se puede, que la Corte Penal Internacional lo prohíbe, que ellos deben ir a la cárcel, así sea por unos pocos años y reparar, así sea simbólicamente, a tantas víctimas que han sufrido su accionar terrorista. Cualquier parecido con las peticiones en el Caguán no es pura coincidencia.

Mientras estos negociadores están tranquilos en La Habana y al parecer cuentan con cierto nivel de simpatía del Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, acá la justicia cojea y de qué manera.

Sólo me referiré a dos casos: Andrés Felipe Arias y Crisanto Gómez.

Arias sigue preso porque la Fiscalía considera que es un peligro para la sociedad. Fiscalía sorda -y no hay peor sordo que el que no quiere oír- a los conceptos de Jairo Salgado, Procurador, quien afirmó que no existen argumentos en contra del exministro, procesado por su actuar frente a Agro Ingreso Seguro, AIS. Salgado también resaltó que cinco testimonios indican que Arias en ningún momento intentó presionarlos para que cambiasen su versión de los hechos y que, por lo tanto, no existe obstrucción a la justicia.

Arias, con dolor, sólo pide que le dejen defenderse en libertad y que el Fiscal Montealegre intervenga para que acabe con la persecución demencial en su contra. Y destaca el distinto rasero aplicado a él y a los guerrilleros que están en La Habana. ¿No ha de tener dolor quien lleva 21 meses en prisión, sin que le ampare la presunción de inocencia a que tiene derecho? Son 21 meses separado de su esposa y sus dos pequeños hijos, en años cruciales para la formación infantil. Que Arias esté preso es injusto e inhumano. Además porque, según su abogado defensor, no se relacionó a Arias con las irregularidades en la entrega de subsidios agrícolas, después de la práctica de pruebas y testigos presentados ante la Corte Suprema de Justicia.

José Crisanto Gómez supo por los medios de comunicación, (sigue la justicia mediática), que la Sala Penal del Tribunal Superior de Villavicencio lo condenó a 33 años de cárcel. Hasta ahora, Gómez tenía un fallo absolutorio del Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Villavicencio. Con razón está escondido, y dice tener temor por las amenazas de las Farc y el poder de la Fiscalía. Y pide "solidaridad del pueblo, ya que no tengo la solidaridad del Estado ni de la Justicia". Con razón pide también a las Farc que digan la verdad y que reconozcan que ellos "son los que han destruido nuestro hogar y la vida de siete niños inocentes".

Hay que ponerse en la piel de las personas que viven en zonas guerrilleras porque son obligados a colaborar. Si no lo hacen, la muerte es el escenario más posible. Creo que la mayoría no son simpatizantes de los grupos insurgentes, pero están entre la espada y la pared.

Mientras muchos que han cometido delitos de lesa humanidad gozan de los buenos aires habaneros, Andrés Felipe Arias y Crisanto Gómez enfrentan terribles injusticias.

PD: Recuerdo que quien escribe tiene un crédito de 82 millones de pesos con el Banco Agrario y que cuando lo tomó no sabía que dicho crédito estaba englobado en AIS. También que el Gómez de Crisanto nada tiene que ver con el mío.

Por salir del país, esta columna dejará de aparecer durante el mes de mayo.