HISTÓRICO
Correa, reelegido con más poder
  • Correa, reelegido con más poder | ILUSTRACIÓN Esteban parís
    Correa, reelegido con más poder | ILUSTRACIÓN Esteban parís
EL COLOMBIANO | Publicado el 18 de febrero de 2013

La reelección en Ecuador del Presidente Rafael Correa no dejó mayores sorpresas electorales, pero la acumulación de poder que ahora tiene podría traer muchas.

Su abrumadora mayoría en las urnas, que ayer de forma preliminar le daba el 57 por ciento de los votos válidos, poco más de 35 puntos por encima de su más inmediato contendor, Guillermo Lasso, corrobora el apoyo ciudadano a su proyecto "revolucionario".

Ahora gobernará con más viento a su favor, pues es seguro que su movimiento Alianza País también ganará las mayorías en el Parlamento. Con el control del Legislativo y un amplio poder en el Judicial, Correa quedó investido de "superpoderes", y cualquier parecido con lo sucedido con Chávez en Venezuela será algo más que mera coincidencia.

La pregunta obvia es si esa acumulación de poder le permitirá a Correa abrir nuevos espacios para la oposición o, por el contrario, radicalizará su discurso contra los medios independientes, contra Estados Unidos y los propios empresarios ecuatorianos.

Más especulativa, pero no menos necesaria, es la pregunta que desde hoy se hacen muchos ecuatorianos de si Correa cumplirá su promesa de dejar el cargo cuando termine este nuevo período presidencial, que irá hasta 2017, o tratará de cambiar la Constitución para habilitarse de nuevo.

Pese a compartir algunos lineamientos del socialismo del Siglo XXI, Correa ha logrado desmarcarse del fantasma chavista que quiso anidarse en varios gobiernos latinoamericanos.

Mucho más preparado en lo académico y lo político para dirigir a un país, Ecuador no se ha cerrado totalmente a la inversión extranjera y buena parte del éxito en la modernización de la infraestructura vial del país se le debe a sus alianzas público-privadas.

La reducción de la pobreza y la ampliación de la cobertura en educación y salud, sin duda, validan su aceptación en las urnas. Los escándalos de corrupción, no obstante, gravitan aún sobre el Palacio de Carondelet. La reelección de Correa, de paso, tiene directas implicaciones dentro del mapa político de la región.

En el caso colombiano, por ejemplo, su continuidad abona el camino para reforzar la cooperación binacional, no sólo en términos económicos, sino de seguridad fronteriza.

Compartimos con el vecino país muchos intereses de intercambio de productos de primera necesidad, así como importantes negocios con privados en sectores de energía e hidrocarburos.

La histórica y dañina presencia de actores armados ilegales en la extensa frontera común demanda un trabajo armónico y de mutua colaboración para derrotar el terrorismo y el narcotráfico que allí se han incubado.

Las buenas relaciones diplomáticas Bogotá-Quito se fortalecerán, según el propio Correa, y sería muy sano para ambos países resolver de la mejor forma las diferencias en materia de atención a los desplazados colombianos en territorio ecuatoriano, así como las fumigaciones de cultivos ilícitos.

Este último tema fue demandado por Ecuador ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya y ha frenado, de alguna forma, la ofensiva colombiana contra las drogas en la zona de frontera. Una salida negociada sería benéfica para ambas partes.

Así las cosas, el claro triunfo electoral de Rafael Correa debería traducirse en más democracia en Ecuador y más cooperación entre sus pares de América Latina.