HISTÓRICO
Costeños antioqueños
Por Juan Esteban Vásquez | Publicado el 07 de septiembre de 2013

- “¿Ajá y tú qué? ¿Te la pegaste viendo el partido?”. “Puro embuste. Tuve mal toda la noche y ni lo vi”. Ese fue el saludo cuando Yesenia y Eugenio se encontraron a 15 metros del mar Caribe, su acento los delata: son costeños y aunque no arrastran la ese al hablar  y nunca dicen el característico eh ave María pues, también son antioqueños.

Yeseni Hernández, una mujer morena que supera los 30 años, trabaja como auxiliar administrativa en la Biblioteca Pública de Necoclí y asegura que es antioqueña, “pero no paisa”.

Eugenio Martínez, un profesor de música de la casa de la Cultura de ese municipio,  sostiene que en la costa, al hablar, se comen muchas letras. “Por ejemplo, no decimos ‘está acá detrás’, sino ‘ta ca trá’.”

Al llegar al Golfo de Urabá, no solo cambia la topografía, desaparecen las montañas y aparece un gigantesco tapete verde de plantaciones de banano, también varían los acentos, todos costeños, pero diferentes entre sí.

En Arboletes, San Juan y Necoclí las personas hablan más rápido, se tragan la última letra consonante de las palabras y las oraciones las terminan más, como ellos dicen, golpeadito.

En Turbo el acento es más parecido al del departamento vecino del Chocó, tal vez por su puerto, de donde salen y llegan la mayoría de las embarcaciones de ese territorio.

En Apartadó, Chigorodó, Carepa y Mutatá el acento se asimila más al del interior de Antioquia, las palabras las pronuncian más despacio, pero con el mismo cantadito del costeño.

Eugenio asegura que no solo el acento es diferente, que los costeños en general utilizan dichos y oraciones con doble sentido, “para nosotros es lo mismo decir estar echaos en un pentápodo manguiándose que decir sentados frente al mar dándose un beso, no es maltrato al español, simplemente es usar más términos para enriquecer un mismo lenguaje, el español”.