HISTÓRICO
Crecer más es la prioridad
  • ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
    ILUSTRACIÓN ESTEBAN PARÍS
EL COLOMBIANO | Publicado el 24 de junio de 2013

Las cifras del Dane sobre el crecimiento de la economía durante el primer trimestre del año confirman la desaceleración que ha tenido y evidencian el mediocre desempeño de los diferentes sectores.

La construcción, con una excepcional tasa de crecimiento, 16,9 por ciento, evitó que las cosas llegaran a peores.

Por su parte, la minería sigue evidenciando las dificultades que la aquejan y sólo creció un 1,4 por ciento, mientras que la industria, sumida en una crisis que lleva varios trimestres en serie, tuvo el peor comportamiento: -4,1 por ciento.

El resto de sectores crecieron a tasas entre el dos y el cuatro por ciento. La agricultura lo hizo en 2,4 por ciento gracias al aumento de la producción de café, pues las demás actividades agropecuarias casi no crecieron.

Esas cifras han sido interpretadas por algunos analistas como la expresión de que el futuro económico está altamente comprometido, pues detrás de las mismas se registran: dificultades en la balanza cambiaria, la caída en la dinámica de la inversión, un mercado financiero bajo estrés y una situación fiscal menos holgada.

Aunque las cosas efectivamente han empeorado y no se ven tan optimistas como ocurría meses atrás, tampoco hay que pensar que las mismas se salieron de cauce y que la economía entró en barrena. Además, debe entenderse que el cambio en las condiciones externas afectó a las economías emergentes y Colombia no es la excepción.

Por fortuna, desde el pasado mes de abril se observan signos de recuperación en algunos indicadores, lo que para observadores, como Fedesarrollo, son claros indicios de que lo peor ya pasó y que la economía comienza una fase de recuperación.

Así, según el Dane, en abril la industria creció 8,4 por ciento y el comercio al por menor sin vehículos lo hizo en 3,4 por ciento. Por su parte, Fedesarrollo reporta que la confianza de los consumidores creció en abril y mayo. Además, la tasa de cambio ha reaccionado favorablemente y se sitúa por encima de los 1.900 pesos.

Todo esto, junto a unos signos un poco más optimistas en Estados Unidos y Europa, hace pensar que, si las cosas se manejan adecuadamente, Colombia puede estabilizarse y mejorar su desempeño económico en lo que resta del año.

En lo corrido del actual Gobierno la única locomotora del desarrollo que sistemáticamente le ha hecho honor a esta condición, es la minería. Por su parte, la agricultura desdice de la misma.

Sin embargo, es la construcción la que ahora parece que avanza rauda y es de esperar que el PIPE (Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo) y las medidas complementarias en materia de crédito hipotecario, ayuden al sector a mantener su dinámica. Pero para alcanzar un mayor impulso de la economía y del empleo, ello debería acompañarse de la aceleración de las obras civiles y del gasto en infraestructura.

A todas estas el país adolece de una agenda de competitividad más estratégica y de políticas sectoriales activas, especialmente en los sectores industrial y agrícola. En las circunstancias presentes su implementación es prioritaria.

El momento actual es crucial para fortalecer las bases de la economía y asegurar la senda de crecimiento que el país debe seguir en los próximos meses. Para ello, el buen juicio en las decisiones del Gobierno y del Emisor es determinante. Ojalá que en todo esto prime el interés general sobre los beneficios políticos.