HISTÓRICO
“Creo en el diálogo, no en las Farc”
  • "Creo en el diálogo, no en las Farc" | Valencia Cossio considera acertado que el proceso de paz sea por fuera de Colombia para "blindarlo" de presiones. FOTO ARCHIVO
    "Creo en el diálogo, no en las Farc" | Valencia Cossio considera acertado que el proceso de paz sea por fuera de Colombia para "blindarlo" de presiones. FOTO ARCHIVO
Por CARLOS ALBERTO GIRALDO - JUAN CARLOS MONROY G. | Publicado el 11 de noviembre de 2012

Como conocedor de las Farc y sus actuales jefes, con los que se sentó a la mesa de negociación durante los diálogos en el Caguán, Fabio Valencia Cossio no teme revelar sus temores frente al actual proceso de paz con el grupo guerrillero.

El exministro dice que respalda el nuevo intento de negociar el fin del conflicto armado, pero advierte el riesgo de "darle aire" a una guerrilla debilitada que con su aparición en Oslo empezó a recuperar el reconocimiento internacional, que perdió tras ser catalogada como terrorista.

Esta es la primera de una serie de entrevistas con personajes que participaron en el proceso de paz del Caguán, sobre las lecciones de esos diálogos.

¿Era el momento político, internacional y militar para que el Gobierno retomara los diálogos de paz?
"Estoy de acuerdo con la negociación como instrumento político para lograr la paz. Intentar estas soluciones es válido. Pero tengo preocupaciones y no creo en la guerrilla. Cuando iniciamos los diálogos en el Caguán se nos consideraba un Estado fallido, las Fuerzas Militares estaban casi derrotadas y eso demostraba debilidad del Estado. La guerrilla se mostró prepotente, ganadora, sin voluntad real de paz. Engañaron al país, más que al Estado. En cambio, hoy el gobierno estaba triunfante, con sus Fuerzas Militares fortalecidas. No creo que fuera el momento adecuado, cuando se ganaba la batalla y se corre el riesgo de darle aire a un moribundo".

¿Pero le cree a este proceso de paz y a las Farc?
"Las Farc engañaron antes al país y siempre han sido mentirosas. Durante el proceso del Caguán, con todas sus dificultades, se fortalecieron las Fuerzas Militares, llegó el Plan Colombia y se logró que las Farc fueran declaradas terroristas. Los países le cerraron la puerta a la diplomacia paralela. Ahora, tras su aparición en Oslo (Noruega) volvieron a mostrarse como ‘Robin Hood’ y la comunidad internacional comenzó a darles reconocimiento, ellos van detrás de que les quiten la calificación de terroristas".

¿Entonces, considera que su presencia en Oslo fue un oxígeno para la guerrilla?
"Sin ninguna duda. Si se mira el discurso del Gobierno fue bien intencionado, pero el de la guerrilla demuestra que el tiempo de las Farc para este proceso no es el mismo que interpreta el Estado. Mi preocupación es si el tiempo corto de diálogos que anuncia el Gobierno apunta a una negociación de Estado o a un tiempo electoral, pensando que en mayo Santos debe decidir si aspira a la reelección".

¿Qué calidad ve en los negociadores del Gobierno?
"No tengo tacha con ninguno, salvo la observación sobre el general (retirado) Jorge Enrique Mora , uno de los altos mandos que más se opuso al proceso en el Caguán. Yo creo que él representa el temor de los militares a que se engañe al país y que la guerrilla busque tomar aire y fortalecerse como en el Caguán. Y no es que los militares no quieran la paz, pero con dignidad. Se trata de una negociación política y militar, entonces los militares activos en algún momento tienen que participar".

¿Y qué opina de los países garantes y acompañantes?
"Por la experiencia que tuvimos de participación internacional, hay países independientes y otros que toman partido. Un país garante debe ser neutral y yo no creo en la independencia de Cuba y Venezuela. En el proceso en el Caguán la guerrilla siempre pidió que el presidente Hugo Chávez participara y nunca aceptamos en el Gobierno.

Lo de Chile es lejano y los países nórdicos, como Noruega, siempre han sido afectos a la guerrilla, por ese imagen de Robin Hood y la visión romántica sobre las luchas sociales. Por eso el riesgo de volver a tener la diplomacia paralela y a la guerrilla moviéndose por las cancillerías".

¿Cómo ve a la guerrilla de cara a la negociación?
"Las Farc están debilitadas como nunca y no tiene unidad porque se les cortaron sus comunicaciones. Me preocupa qué tan autónomos y plenipotenciarios son sus negociadores, porque en el Caguán una traba fue que teníamos al Secretariado a 30 minutos de donde dialogábamos. Mucho de lo que se negociaba en la mesa luego lo rechazaban y eso impedía avanzar".

Según su conocimiento de las Farc, ¿qué no se debe hacer en el proceso de paz?
"Primero no dejar indefinido el tiempo de la negociación. Es vital definir la agenda, que aunque se anunció de cinco puntos, la guerrilla ya empezó a ampliarla. Ese fue un error en la agenda de 12 temas en el Caguán, que la guerrilla aprovechó para dilatar el proceso. Aunque el Gobierno decidió dialogar sin cese el fuego para no darle oportunidad de fortalecerse, es necesario que las Farc cesen sus hostilidades contra la población civil. La mesa no puede sustituir la ley ni la Constitución si se habla de cambios políticos y económicos".

El peor escenario, ¿qué hacer si el proceso fracasa?
"Devolvernos a la política de Seguridad Democrática en su esencia, porque seguiría el enfrentamiento aún más fuerte".