HISTÓRICO
Cuando el concepto no es suficiente
  • Cuando el concepto no es suficiente | FOTO CORTESÍA
    Cuando el concepto no es suficiente | FOTO CORTESÍA
SAMUEL CASTRO, | Publicado el 07 de diciembre de 2012

Si describiéramos la película que vimos anoche como la de "un gorila gigante que aterroriza a New York" ustedes sabrían de qué cinta estoy hablando. Pasaría lo mismo si les hablara de este niño tímido y raro, que le confiesa a su sicólogo que ve gente muerta. Y lo sabrían porque en Hollywood tienen la costumbre de hacer películas que se pueden definir con una frase, lo que no es necesariamente malo. Así como "Una loca academia de policías" es casi una descripción, "una rata que quiere convertirse en chef en París" es un concepto que encierra un universo. "Buscando un amigo para el fin del mundo" es una de esas películas que está construida sobre un concepto simple: ¿qué pasaría con nuestras vidas si estuviéramos seguros de que al planeta entero sólo le quedan 15 días más antes de su destrucción".

Esta frase ya es muy atractiva. Basta con cerrar los ojos para imaginar decenas de posibilidades: una cinta colosal repleta de efectos especiales, como las que hace Roland Emmerich (El día después de mañana, 2012); un drama terrible, con un padre de familia buscando a su hija perdida, por ejemplo. A Lorene Scafaria, la guionista y directora de Buscando a un amigo en el fin del mundo se le ocurrió una tragicomedia romántica, donde Dodge (Steve Carell ), un contador empresarial de vida rutinaria, es abandonado por su esposa 15 días antes de que un asteroide impacte contra la Tierra y como última gran tarea personal intentará encontrar a una de sus primeras novias, pues por una carta que su vecina ciclotímica, Penny (Keira Knightley ), olvidó entregarle, se entera de que ella lo sigue considerando su gran amor.

El problema ocurre cuando el guionista o el creador detrás de la idea, cree que el concepto es tan potente que no es necesario acompañarlo con un arco dramático coherente. Sí, estamos en el fin del mundo, ¿pero por qué la turba enardecida ha decidido específicamente que el apartamento de clase media de los protagonistas es un lugar perfecto para el saqueo?; ¿qué razón tenía alguien para entregarle su perro a Dodge, faltando tan poco para el fin? Y aunque los dos actores protagónicos, que son muy talentosos, hacen todo lo posible para que nos conectemos con sus personajes, el guión no les permite juntar argumentos para que nos pongamos de su parte. ¿Cómo así que Penny llegó tarde al avión que la iba a llevar a Inglaterra a encontrarse con su familia?

Además de un desarrollo desafortunado, el filme es una colección de malos personajes secundarios, que aparecen según el deseo de la guionista, pero que no tienen vida propia ni alma. El novio pendejo de Penny, el ex que se prepara para repoblar al mundo, el presentador de noticias que se despide en vivo. Todos son tan ridículos que parece que la guionista hubiera escrito sus papeles de afán. Como si creyera que el mundo se acabaría al día siguiente y por eso no hubiera tenido tiempo de revisar con ojo crítico un guión que fue, en un principio, una muy buena idea.

Twitter: @samuelescritor