HISTÓRICO
Daniel Day-Lewis, el maniático del cine
  • Daniel Day-Lewis, el maniático del cine | FOTO REUTERS
    Daniel Day-Lewis, el maniático del cine | FOTO REUTERS
Por MARIO A. DUQUE CARDOZO | Publicado el 24 de enero de 2013

Le dijo que no a Aragorn. Tampoco lo convenció hacer de Batman, ni actuar en Terminator Salvation y mucho menos ser el conde László Almásy en El paciente inglés.

Tiene apenas 20 películas en su haber, pero es el único actor que, sin ser norteamericano (nació en Reino Unido, pero es nacionalizado irlandés), ha ganado dos premios Oscar de la Academia y, para los entendidos en el tema, su encarnación de Abraham Lincoln, con el que ya ganó el Globo de Oro, le valdrá su tercera estatuilla.

La primera la logró por Mi pie izquierdo (My Left Foot: The Story of Christy Brown, 1989), luego se alzó con el premio de la academia por su interpretación del petrolero Daniel Plainview en Petróleo sangriento (There Will Be Blood, 2007).

También fue nominado por su rol de En el nombre del padre (In the name of the father, 1993) y Bandas de Nueva York (Gangs of New York, 2002).

El camaleón
Es la construcción de sus personajes donde radica su talento y su reconocimiento... y parte de su desgaste una vez termina de filmar, pues Daniel Day-Lewis se convierte en cada ser que interpreta.

Nunca dejó de ser Lincoln mientras duró el rodaje, así Steven Spielberg, director de la película, gritara "corten".

En Pandillas de Nueva York un carnicero le enseñó a lanzar cuchillos, en El Nombre del padre se encerró a pan y agua para hacer creíble su detención, vivió en un bosque, solo, para sentirse realmente el último de los mohicanos y acampó en el desierto sin más compañía que su sombra para entender a su personaje Daniel Plainview.

Loco o genial, lo cierto del caso es que Day-Lewis se roba todos los elogios por cada uno de sus papeles.