HISTÓRICO
DE MATURANA A PÉKERMAN
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    DE MATURANA A PÉKERMAN |
Por CARLOS ALBERTO GIRALDO | Publicado el 07 de septiembre de 2013

El odontólogo y técnico Francisco Maturana lideró aquella Selección Colombia sobresaliente que participó en dos mundiales: Italia 90 y Estados Unidos 94. También le imprimió al Atlético Nacional un sello distintivo que lo llevó a ser campeón de la Copa Libertadores: "el equipo de los puros criollos".

En esos años acompañé al profesor Gonzalo Medina en el trabajo de campo para hacer un libro sobre la identidad que "Pacho Maturana" forjó en torno al fútbol. Una camada de jugadores excepcionales le permitió al "profe" sumar ciertos estilos regionales de juego que, juntos y cuidadosamente integrados, formaron un todo brillante, un equipo variopinto y prestante: Chonto Herrera, Leonel Álvarez, el "Pibe" Valderrama, Fredy Rincón, el "Tren" Valencia, Faustino Asprilla, Alexis Mendoza y aquel lord irrepetible de nuestra zaga: Andrés Escobar, quien estuvo cerca de ir a jugar al Milán, al lado de uno de los mejores centrales de todos los tiempos: Franco Baresi.

Maturana tuvo en sus manos la más completa de las selecciones Colombia que conoceremos por mucho tiempo. Hace 20 años, ese equipo fabuloso de "Pacho" obligó a la revista El Gráfico a convertir la tapa de su edición en la cubierta de un ataúd: Luto Nacional en Argentina. Los nuestros le metieron un 5-0 a la banda de Goycochea, Ruggeri y Simeone.

Después esa orquesta de música colombiana se fue a Miami a darle concierto al segundo equipo del Milán, unas semanas antes del Mundial 94. Hubo tiempo para más baile: cumbia, mapalé, bambuco, currulao... Las estrellas del majestuoso club de Fabio Capello terminaron dando patadas en medio de la borrachera que les provocaron nuestros genios.

Había partitura. Y había intérpretes. Había alegría y había dominio del tema. Pero "Pacho" cometió un error: su mansedumbre se vio superada por el ímpetu de los jugadores. Y ahí pasó que "ganar fue perder... mucho". La Selección, aquel equipazo, sin jugar un minuto del Mundial, se creyó campeona. Para completar, ese profeta del caos que es Pelé nos dio como favoritos. La vimos negra.

José Néstor Pékerman nos tiene con un pie en Brasil 2014. Es un argentino sobrio. Firme. Agudo. Disciplinado. Con una generación renovada de futbolistas que están regados por el mundo, ha logrado rehacer algo de esa identidad que construyó Maturana aprovechando la velocidad de los vallunos, el desenfado de los costeños y lo cerebral de los paisas.

Ahora tenemos una ventaja: la experiencia. El error cometido, ese "perder es ganar un poco" de Maturana. Hay talento suficiente para volver a soñar. Y quiero pensar que Pékerman no dejará salir de la ropa a sus muchachos. Si es así, nuestra suerte en Brasil será a un precio menos doloroso.