HISTÓRICO
De paros, parálisis y artritis dolorosas
Esteban Rahal | Publicado el 10 de septiembre de 2008
En medio del debate entre lo justa o injusta de la situación laboral de los trabajadores de la rama judicial en Antioquia, un caso doloroso se coló entre los manifestantes.

Una cuestión de esas de las que hacen decir "no hay derecho" es el calvario por el que pasa Luz Marina Quintero, a quien la parálisis del sistema judicial no sólo se le quedó en el juzgado sino que se le enquistó en sus dos brazos: "también el derecho".

Con una artritis deformativa que a duras penas le deja mover sus extremidades superiores, que hace que su vecina tocaya pero de apellido Barrera le tenga que servir de lazarillo porque "lo que pasa es que se cae mucho al suelo", y que la tiene dependiendo de una orden de desacato de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia que ronca en el juzgado 17 penal del circuito; Luz Marina, de 52 años, no tuvo más opción que quedarse afuera del Palacio de Justicia escuchando a los arengantes y sin que nadie la oyera.

Paro judicial y de la historia
Ayer, las protestas de cientos de trabajadores de la justicia y de las fiscalías paralizaron la actividad judicial.

Cerca de 4.500 empleados en Antioquia se sumaron al cese nacional de actividades, que busca entre otras cosas, una gradualidad en los concursos de méritos, más seguridad y mejorías en las estructuras físicas de los juzgados.

También las fiscalías locales y seccionales se adhirieron al paro. Todos juntos piden que la nivelación salarial, acordada desde hace más de 15 años, se realice de una vez por todas y no sea una paciente más, como Luz Marina, que la tienen a punta de paños de agua tibia.

Y mientras esto sucedía, el Consejo Superior de la Judicatura ordenó el descuento de los salarios a los empleados que se hayan sumado al paro de actividades, decretó la ilegalidad del paro y nombró 22 jueces ad-hoc para atender la emergencia.

La parálisis continúa y continua
Después de subir y bajar la veintena de pisos del Palacio de Justicia, de saber que por lo menos la unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía está trabajando y atendiendo víctimas, de conocer que en el sexto piso estaba Héber Veloza, alias "HH", versionando a la carrera antes de su extradición, y de notificar que el juzgado 17 penal del circuito sólo era atendido por unas rejas cerradas hasta nueva orden, las Luz Marinas entendieron que su día no era ayer y que en una mesa bogotana se decidirá cuándo los juzgados podrán darles un aliento.

Lo único que les quedó por hacer a las pacientes fue devolverse para la casa a esperar a que el mareo del carrusel de clínicas y entidades de oídos sordos por las que han transitado, se les pase.

Se fueron sin el reumatólogo que necesitan y dejaron a los jueces e investigadores pidiendo los paliativos que requieren para retornar a sus labores de impartir justicia.