HISTÓRICO
DECIDIMOS... Y LOGRAMOS...
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    DECIDIMOS... Y LOGRAMOS... |
Por ÁNGELA MARULANDA | Publicado el 04 de mayo de 2013

Decidimos darles demasiada atención a los hijos y lejos de convencerlos que los amamos mucho, los convencimos que son el centro del Universo.

Decidimos asumir sus deberes escolares como propios y no los ayudamos a ser mejores estudiantes sino a que esperen que otros se hagan cargo de sus obligaciones.

Decidimos darles demasiados privilegios y el resultado no fue que viven más contentos y agradecidos sino que sean más demandantes y egoístas.

Decidimos comprarles todo lo que quieren pero lo que logramos es que se sientan con derecho a exigir lo que no se merecen y que no aprecien todo lo que tienen.

Decidimos fortalecer su autoestima aplaudiendo todo lo que hacen o logran, por mínimo que sea, y lo que fortalecimos fueron sus egos.

Decidimos ser "amigos" de los hijos y nos convertimos en compinches que les secundamos todo para no arruinar nuestra amistad y, como consecuencia, los dejamos huérfanos.

Decidimos ocuparnos de solucionar sus problemas y de responder por sus obligaciones, y lo que conseguimos fue que se volvieran personas atenidas e irresponsables.

Decidimos premiarlos por hacer su deber y les enseñamos que solo tienen que cumplir con sus obligaciones si se les recompensa por hacerlo.

Decidimos lucir tan jóvenes y bellos como los hijos para volvernos sus pares o sus rivales, y los dejamos sin modelos a quienes ellos admiren y quieran imitar.

Decidimos convertirnos en abogados defensores de los hijos para evitar que sufran las consecuencias de sus faltas y así impedimos que se arrepientan y se decidan corregirlas.

Decidimos comprarles miles de aparatos para que se entretengan y por eso viven en su propio espacio virtual, convencidos de que la vulgaridad, la violencia y la crueldad son divertidas, y que está bien actuar mal.

¿No será hora de que nos preguntemos si lo que les estamos dando y permitiendo a los hijos sí les ayudará a ser más felices y mejores personas? O, si por el contrario, ¿estaremos deformando su conciencia y arruinando su futuro?.