HISTÓRICO
DEL BASTÓN A LA PASARELA
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    DEL BASTÓN A LA PASARELA |
Por ÓSCAR HERNÁNDEZ M. | Publicado el 19 de noviembre de 2012

Cuando a usted, muchacha de hoy, sardina del momento, le digan que su abuelita está en la pasarela, no se asuste. No se trata de un chiste, ni a las muletas les cambiaron de nombre. La pasarela es... la pasarela. La de siempre, esa en la que usted, linda sardinita, desfila a veces con su caminadito de loro, sus piernas como dos flautitas traversas y su mirada perdida no se sabe dónde.

Su abuelita está sobre la pasarela, vistiendo un traje moderno del señor De la Renta, de Dior, o de no sé quién, pero está con su consentida artritis, desfilando con otras encantadoras ancianas. Las han contratado para variar el espectáculo y las llevan con sus esposos que también exhiben los últimos modelos con toda la gracia que les confieren los dientes postizos y las hermosas arrugas que el hermano tiempo ha dibujado en su rostro.

Eso me gusta, está bien que la vida sea para todos, que los ancianos también tienen su cuerpecito y a las ancianas todavía se les adivinan lejanos limoncillos que se ven apenas sugeridos tras las telas levísimas y suaves. Bienvenidos ancianos a las pasarelas. El mundo es de los valientes. Y de los bastones.

PAUSA. "En mi alma como en mi casa, nadie se queda en la puerta".

OLVIDAR. ¿Usted no se siente cansado, saturado, enfermo, de acumular en su disco duro esa avalancha de tragedias, atrocidades, guerras, estropicios, abominaciones, inventos, tecnología, y todo ese tinglado espantoso que es el mundo actual? ¿De verdad se siente a gusto en esta vorágine de la cual sale en los "puentes" a buscar unos árboles, unos ríos, la orilla del mar, algún animal que le mire asombrado?

No le contesto yo, porque si hago la pregunta es porque mi respuesta es muy clara: Sí, sí me siento abrumado, agobiado, cansado, triste, desconsolado, asombrado, pero no con buen asombro sino con el terror que nos traen las malas visiones. La tecnología ya salió de nuestro sistema solar. ¿No lo sabía? Estamos recibiendo comunicados del espacio profundo, pero eso en lugar de hacernos mejores, nos hace más solitarios todavía.

Y al final solo me queda una pregunta ¿hasta dónde llegaremos? El espanto no tiene límites. Y duerma tranquilo, que esta noche habrá una hermosa lluvia llegada de no se sabe dónde....