HISTÓRICO
DIALOGANDO CON NUESTROS ANCIANOS
Por RAÚL MORENO SIERRA | Publicado el 30 de marzo de 2013
Todos deseamos llegar al último período de la vida ordinaria del hombre, a esa maravillosa ancianidad rodeados de quienes durante nuestra niñez y juventud nos acompañaron incondicionalmente viviendo bellos momentos con diálogos fluidos y logrando disfrutar de sueños que parecían inalcanzables.

Muchos estudios describen la ancianidad como un estado del espíritu, lo que dificulta la afirmación de cuando se comienza dado que el envejecimiento varía de persona a persona. Pero muchos síntomas nos indican que la persona ha llegado a esa edad; solo menciones aquel en el que quizá mayor consideración, atención y dedicación nos lleva al momento de rodearlos con cortesía, urbanidad, y respeto absoluto. Y es cuando la retentiva o capacidad de aprendizaje se pierden en la misma medida que las células mueren.

Es en ese preciso momento en el que tenemos que llenarlos con una conciencia reflexiva entendiendo que nos llegó el momento de realizar cambios con la comunicación que habitualmente habíamos tenido.

Nuestros ancianos atropellados por los cambios que ocasiona este globalizado mundo empiezan a escuchar términos que no entienden y a desubicarse no solo en el tiempo, también en la situación geográfica.

Integremos a nuestros ancianos a nuestras conversaciones teniendo mesura y medida en los temas y la terminología.

Mi anciano padre vivió como murió. Y como los grandes hombres rodeado de sus hijos, calmadamente así se despidió: "Tengo un sueño muy sabroso, estoy muy bien"....