HISTÓRICO
Carlos Vives, director por un día
Por NATALIA ESTEFANÍA BOTERO | Publicado el 31 de enero de 2013
Escribe en hojas blancas y con lápiz de mina H2. Carlos Vives es zurdo y tiene una letra pequeña, pareciera cursiva. En pocas oportunidades apuntó sus ideas, en realidad, siempre tuvo un discurso firme, preocupaciones pensadas y titulares con palabras exactas. Algo quedó de su tarea como copy de una agencia de publicidad.

Es publicista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, estudió también teatro, luego de haber probado con la odontología y la medicina, quizás para seguir el rastro de su papá, médico de la Universidad de Antioquia.

Pero de sus entrañas siempre llega la música, esa que le conmueve, con la que ha hecho carrera, por más de 20 años y de la que quedan 13 discos y más de 10 millones de unidades vendidas.

De allí surgen muchas de las notas que quiere ver plasmadas en la edición de aniversario del próximo 6 de febrero, de la que será uno de los directores invitados, para el área de Tendencias.

En un día concretó ideas, supervisó el plan minucioso de las páginas, salió a hacer reportería con algunos periodistas y se paseó por la redacción, mientras le pedían fotos y le expresaban su cariño. Todo, con la complicidad de su esposa, Claudia Elena Vásquez, siempre atenta a mencionar un apunte, el sitio aquel donde fueron, el nombre de quien les contó una anécdota.

Con ella comparte el amor por Medellín y Antioquia. Tanto que se presenta, en broma, como Carlos Restrepo Vives (primero el apellido de su madre paisa). Es que hasta en la fisonomía dice parecerse a su madre, con quien se fue a vivir a Bogotá, a los 13 años. Creció con arepa, "frisoles" y carne molida y el recuerdo de su familia materna, Flórez Toro, que son de Titiribí. Tiene presente a su héroe familiar, Álvaro Flórez Toro, maratonista, un hombre que le enseñó de perseverancia, de batallas y de eso que se le oye decir siempre: que los valores nunca cambian.