HISTÓRICO
Doble militancia, un espantapájaros que no asusta
  • Máximo Pérez, ex miembro del PL, ahora candidato Alas Equipo
    Máximo Pérez, ex miembro del PL, ahora candidato Alas Equipo
  • Mauricio Tobón, ex miembro de la ASI y ahora militante del PL.
    Mauricio Tobón, ex miembro de la ASI y ahora militante del PL.

  • Es una figura sin dientes. Los partidos no aplican sanciones permitidas.
  • El gobierno impulsaría pérdida de investidura por esta causa.
  • Partidos la exhiben como un "arma", pero no logra la disciplina.
Por
Isolda María Vélez H.

E
l concepto de la doble militancia, que prometió poner en cintura a aquellos que iban de un lado a otro y dar coherencia ideológica a los partidos, se quedó, como tantas otras figuras legales en el país, en el costal de las buenas intenciones.

Por un lado, muchos de los candidatos inscritos están desconociendo las directrices oficiales de los partidos en materia de apoyos y por otro, la migración de militantes a otros equipos políticos, en algunos casos para esquivar inhabilidades, son el pan diario en la agenda de campaña.

Cuando se trata de defender una curul o de asegurar el triunfo en las urnas, lejos quedan la identidad de principios o la ideología, que muy seguramente trató de plasmar el constituyente cuando les reconoció a los ciudadanos el derecho a cambiar de partido.

"El precepto constitucional es claro en que no se le puede negar a una persona que, terminando un período en una corporación, quiera cambiarse de partido para aspirar por otro porque esa colectividad no se compadece con su posición ideológica", reconoce María Isabel Nieto, viceministra del Interior. Y agrega que no se configura una doble militancia para quien habiendo sido elegido por un partido aspira por otro, estando aún en ejercicio. "Eso sí. Tiene que renunciar al partido que lo eligió".

En Medellín, por ejemplo, tres de los actuales concejales aspiran a su reelección por partidos distintos por los que fueron elegidos.

Es el caso de Mauricio Tobón, elegido por la ASI y que hoy aspira por el Partido Liberal; Máximo Pérez, quien dejó hasta la presidencia del directorio liberal municipal para inscribirse por Alas Equipo Colombia y Ramón Acevedo, antes del Partido Liberal y ahora quiere repetir por la U.

Los tres, sin embargo, renunciaron previamente a sus anteriores partidos antes de afiliarse a los nuevos para no incurrir en una doble militancia.

Sus razones fueron diversas. En el caso de Tobón, quien además incursionó algún tiempo en el Partido de la U, su decisión de inscribirse por la ASI en la pasada contienda, se motivó, según sus palabras, en la negativa del Partido Liberal de avalarlo. "Soy un liberal y siempre he actuado como tal", dijo.

Pérez cambió de partido para no inhabilitarse por consanguinidad con su pariente César Pérez, quien aspira a la Asamblea por el Partido Liberal. "Es que Alas Equipo Colombia es una fusión de Equipo Colombia con Alas, que es Alternativa Liberal de Acción Social, es decir, tiene un sector liberal. Yo tengo formación liberal y mis actuaciones son de liberal y como tal seguiré actuando porque lo único que cambié fue una personería jurídica por otra".

Sin dientes
El escenario es crítico para las colectividades que intentan controlar a sus miembros y no tienen las herramientas jurídicas para aplicar sanciones drásticas a quienes de un modo u otro podrían estar incurriendo en doble militancia.

Hoy esos "castigos" son tímidos y no existe mucha claridad sobre la forma de proceder en cada caso, porque además, los partidos tienen que definir dentro de sus estatutos cuáles son esas sanciones y muchos ni siquiera las han reglamentado.

De entrada existe una limitación: lo único que pueden hacer los partidos es expulsar a quien se marchó a otras filas y, en el caso de quienes ostentan representaciones en corporaciones públicas, pedirle a las mesas directivas que le suspenda el uso de la palabra y el derecho al voto. Ni siquiera pueden pedir al Consejo de Estado que les quite la curul porque la doble militancia no es causal de pérdida de investidura, tal como lo explica el ex presidente del CNE, Guillermo Mejía.

El Partido Conservador quiso aleccionar a los que están "fugados" en apoyos a candidatos no oficiales y anunció el retiro de 62 avales a candidatos, según el secretario general del DNC, Benjamín Higuita.

Esa medida, sin embargo, no parece "disciplinar" a los "rebeldes", a juicio del ex magistrado Mejía, pues no tendrá ningún efecto jurídico, "porque ya no se pueden modificar las listas y si resultan elegidos, el CNE les tendrá que dar sus credenciales".

El Partido de la U, explicó su presidente Carlos García, hizo firmar a los candidatos una declaración juramentada en la que se comprometen a acatar las directrices y quienes no lo hagan podrían ser objeto de demandas. "Podría presentarse una serie de demandas, entabladas por quienes pierden, frente a los que ganan y públicamente contrariaron las decisiones del Partido".

El magistrado Mejía no le ve mayores posibilidades a esa acción jurídica. "Sería un proceso penal con todos los requisitos que exige la ley. Pero además, qué se conseguiría, si la doble militancia no es causal de pérdida de investidura".

Otra opción explora el Polo Democrático Alternativo. Según Daniel García-Peña, secretario general, a aquellos concejales en ejercicio que fueron avalados por el Polo y hoy están aspirando por otros partidos, "se les está reclamando la curul y para eso se entabló el respectivo proceso". Pero como dice el magistrado Mejía, "no hay nada qué hacer" porque legalmente no se le puede quitar, por esa razón, la curul.

El Gobierno Nacional impulsa en la Comisión Primera de la Cámara una iniciativa para "ponerle dientes" a la doble militancia. Según la viceministra Nieto, la intención es que a futuro una persona electa por una colectividad, no pueda apoyar ningún candidato a corporación que no sean los candidatos de su propio partido o los de coalición. Si no acata puede incurrir en doble militancia y puede perder hasta la investidura".

Pero eso será materia de discusión en el Congreso, donde históricamente las reformas que aprietan la "indisciplina" de los partidos y de los políticos se quedan en los archivos.