HISTÓRICO
Documental web en 8 ruedas
Natalia Estefanía Botero | Publicado el 12 de abril de 2009
Desde la posición de copiloto de un ocho ruedas, una tractomula que transporta papel, durante 2 días, ida y regreso, desde Medellín a Ipiales, Pasto, Francisco Cárdenas cuenta historias.

Quizás sea la comilona de una bandeja paisa a las 11:00 p.m. (horario de camionero), o el tránsito por un paraje en el que, dicen, aparecen fantasmas.

Cada una de estas anécdotas pueden quedar en un pequeño video de cuatro minutos que se sube a YouTube, o se postean, vía Twittee una aplicación para el iPhone; o en el mismo Twitter, y convergen en www.8ruedas.nullun.com.

¿Qué pretende ser esto? es un documental para web, un género que se produce y edita en tiempo real, en su mayoría, y que se apoya en la tecnología.

Y se dice que se produce a un clic de lo que ocurre, casi todo el tiempo, porque para publicar todo el contenido en la internet, se requiere de banda ancha móvil, un servicio reservado para las grandes ciudades pero que aún no se ofrece a satisfacción en pueblos y carreteras, dice Francisco.

Para respaldarlo, hace cuentas: una foto de 400 K tomada con su iPhone sube en 12 segundos, a partir de una conexión normal, en tanto que en carretera, la misma foto puede tardar 9 minutos; eso sin contar con que pase una curva y se pierda la conectividad.

Por ahora, ha grabado 80 horas de video, alrededor de 100 horas de audio ( a través de un micrófono que coloca en la solapa del conductor) y tiene más de 80 fotos.

Todo lo ha ido almacenando en su Power Mac Book, de 21 pulgadas y un disco externo. En total, 1 Terabyte de capacidad para un proyecto que, en carretera, tiene más de 200 seguidores, quienes le alientan con sus comentarios.

Con la fortuna que andar por donde pocos lo hacen, en algunas ocasiones, deja un rastro cibernético, a través del GPS de su teléfono, que le permite crear un geotag (etiqueta geográfica) de sus viajes y crear un recorrido enriquecido en los mapas.

Con seguidores
Aliento es lo que necesita. En especial con jornadas que pueden sobrepasar las ocho horas, montado en el camión, en horarios que trastocan su sueño y camas improvisadas, muchas veces en la jaula donde se almacena el papel.

Para un realizador audiovisual, quien ha trabajado en los últimos años en desarrollos de internet, esta es una experiencia de vida, pero también un desafío profesional, para asegurar ser "muy viral".

Lo que significa lograr que muchas personas lo puedan seguir, a través de un género que le ha sorprendido porque puede ser escalable, como lo define, lo que quiere decir que permite ser transformado.

Una bondad que no ocurría en épocas pasadas, cuando se producía un corto y "así quedo", para luego ser enviado a distribución: un asunto limitado, que siempre depende de otros.

Ahora la distribución es libre, cualquiera se puede conectar y está sujeto a licencias Creative Commons, con lo cual se puede usar el contenido que sube a Flickr, por ejemplo, y que gracias a una sencilla aplicación converge en el sitio web.

En la experiencia que ya acumula cuatro viajes, y en la que espera estar en un quinto más, por estas fechas solo ha gastado 80 mil pesos.

Una inversión en la que ha aprendido a producir a no programar la vida como lo hace un camionero, quien siempre está listo para pasar en carretera dos o tres días, dormir en hoteles de paso y volver a los lugares donde se prepara la mejor y más barata comida.

Lo que espera compartir con quien quiera sumarse a viajar por carretera y contar historias. De otra manera y apoyado en la tecnología.