HISTÓRICO
Efromovich busca en Europa alas propias para Avianca
Por JUAN FERNANDO ROJAS T. | Publicado el 30 de marzo de 2013

“TAP está lejos de ser la gallina de los huevos de oro”, afirma Germán Efromovich antes de sentenciar:  “Avianca no depende de ese negocio”.

Eso no quiere decir que uno de los inversionistas extranjeros más adinerados y exitosos del país no esté interesado en buscarle en el Viejo Continente un hub (un centro de conexiones) a la legendaria aerolínea nacional de la que es su mayor accionista. De paso, los colombianos podrían viajar más barato a Europa.

Efromovich, experto en sacar provecho de las crisis, sabe que en una industria de grandes jugadores tiene que darle más alas internacionales a la empresa aérea que hoy representa cerca del 60 por ciento de los ingresos del portafolio del Grupo Synergy.

Así se llama el conglomerado que encabeza y empezó en 1975. Hoy es fuente de empleo para cerca de 30.000 personas y tiene apuestas en aviación (comercial y privada), industria naval, servicios médicos, hidrocarburos, hotelería y agroindustria, en las geografías de Colombia, Brasil y Ecuador.

De sus 63 años, cumplidos el jueves pasado, este empresario ha trabajado 54. Con medio siglo de experiencia conjuga mejor el costo-beneficio en tiempo futuro que en tiempo pasado. De origen polaco, nació en Bolivia, creció en Chile, se naturalizó en Brasil, optó por sacar cédula colombiana en 2005 y acaba de nacionalizarse en Polonia.

Con  una niñez vivida en un contenedor, pasó en su juventud a vender libros, estudiar ingeniería mecánica y hasta doblar películas estadounidenses al español. Luego con su hermano, José, comenzó a escribir con visión su propia historia empresarial.

Desde la discreción que alimenta la sagacidad que lo ha hecho famoso en el mundo de los negocios, la sencillez que lo llevan a hablar de sus inversiones como si no fueran suyas, y una evidente confianza alimentada de optimismo por el futuro del país, El Colombiano dialogó con Efromovich acerca de su itinerario de vuelo empresarial, la economía del país y la paz:

¿Insistirá en comprar la aerolínea portuguesa TAP luego de la negativa del gobierno de ese país?
“Dependerá de las condiciones. Además no hay respuesta negativa ni positiva del gobierno portugués, simplemente juzgó interesante no seguir adelante con el proceso y lo hará cuando lo considere necesario. Ahora, TAP tiene serios problemas de deuda, es un negocio complicado, tanto que los únicos que quedamos interesados fuimos nosotros”.

Pero dicen que usted es experto en volver negocios complicados en rentables, o si no, vea a Avianca.
“Eso es más leyenda que otra cosa. Cuando los negocios son manejables uno los trabaja y lo pasa de inviables a viables”.

Con TAP se pierde una buena oportunidad…
“Vimos que había sinergias interesantes, pero Avianca puede vivir sin TAP. Sí creo que TAP y el gobierno portugués dependen más de alguien que se interese y la puedan privatizar”.

¿Es cierto que el gobierno brasileño lo apoyaría en la compra de TAP?
“Al contrario de lo que dijo un periódico de Brasil (Folha de Sao Paulo), nunca hubo contacto de Avianca o de Synergy con el gobierno brasileño para pedir apoyo económico. Eso es una información falsa y hasta irresponsable”.

¿Qué otras adquisiciones evalúa en Europa y para cuándo?
“Estamos mirando opciones y no creo que estratégicamente sea prudente divulgarlas en este momento, no sería inteligente de mi parte. Pero hay opciones en Europa (España y Polonia, entre ellas)”.

Mientras tanto, ¿cómo va la compra de los 15 aviones para la cobertura regional de Avianca?
“Ese negocio está cerrado. Son 15 ATR 72 serie 600 y otros 15 adicionales del mismo tipo, más adelante. Comienzan a llegar a partir de junio próximo, con una inversión de 700 millones de dólares. Sustituirán los Fokker 50 que ya cumplieron bien su tarea y otros 10 ATR de Centroamérica (Taca). Es parte de la modernización, quizá ya tenemos la flota regional más joven del planeta que operará próximamente solo bajo la marca Avianca”.

¿Cuál es el próximo paso en la integración vertical del negocio de turismo?
“Por ahora no tenemos nada nuevo fuera de nuestro campo de acción, eso no quiere decir que pueda surgir en la próxima hora”.

Entonces, ¿qué sigue en la expansión hotelera de su cadena Movich?
“Acabamos de adquirir un lote en la playa Copacabana (Río de Janeiro, Brasil) que será el primer hotel Movich por fuera de Colombia. Esperamos que en dos años ya esté abierto”.

 ¿Y en Colombia?
”Ya estamos construyendo el octavo hotel en Bogotá, cerca al aeropuerto Eldorado (en asocio con Conconcreto.) Esperamos cerrar el año con unas 1.000 camas en todo el país (Medellín, Rionegro, Pereira, Cartagena y Bogotá). De ahí en adelante veremos cómo se comporta el mercado. El modelo de gestión Movich no implica, necesariamente, ser dueño de los hoteles, sino administrarlos también a terceros bajo la marca”.

¿En el negocio del petróleo también quiere crecer?
“Nuestra participación en Pacific Rubiales no llega ya al 3 por ciento (antes tuvo el 10). Desinvertimos para entrar a otras áreas por la necesidad de caja y diversificar. Cuando invertimos allí era una empresa que nadie quería ver porque estaba en medio de la guerrilla y mire que hoy es el mayor productor privado de petróleo del país”.

Pero tiene a Petro Colombia en el negocio de gas...
“Sí, es una compañía nuestra y estamos desarrollando unos campos (en Opón, Norte de Santander). Participamos en las rondas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, aunque no tuvimos suerte en la última. Perdimos esa batalla pero no la guerra, como dicen”.

En suma, ¿cómo le fue a Synergy en el último año en ingresos y utilidades?
“Nos fue bastante bien, seguimos concentrados en crecer y consolidar los negocios en que estamos antes de pensar en más áreas de negocio. Solo en Avianca hubo ingresos operaciones por encima de 4 mil millones de dólares, es decir, 11 por ciento más que en 2011.

¿Y las otras compañías?
“No son públicas (en Bolsa). Le puedo decir que en el negocio de astilleros (Brasil) depende del año y de las órdenes para construir barcos, pero los ingresos giran en torno a los 2.000 millones de dólares. Las demás también tuvieron resultados positivos en sus áreas. Algunas aún están en formación”.

¿A cuáles se refiere?
“Por ejemplo, los cultivos de piña (Quindío y Cesar, en 800 hectáreas) apenas van a comenzar a producir a finales de este año. La palma (africana, en el Cesar, 7.500 hectáreas) ya se está produciendo y la planta extractora funciona pero aún no a toda capacidad. El negocio de cafés especiales va bien con los cultivos en Caicedonia (Valle, 450 hectáreas), nos ayuda mucho que se decidió este tipo de granos lo que nos sacó del mercado de commodities y no nos hace depender tanto de precios internacionales”.

¿A qué se debe su interés reciente de inversión en cultivos de palma, café y piña?
“Creo que el futuro de planeta está en energía y comida. Lo segundo es que todo empresario colombiano tiene el compromiso de invertir en el campo”.

¿Por qué lo dice?
Cincuenta años atrás, Colombia fue un país agrícola netamente. Infelizmente, por el tema de la guerra dejó de desarrollarse. Y en el tema de la paz, la agricultura tiene un papel vital: no se llega a la paz total en el país si no pasa por el campo. Cuando el proceso de paz termine, toda esta gente que trabaja en seguridad, inclusive la Fuerza Pública, deberá disminuir. Se necesitará, entonces, que tengan una vida digna, con trabajo, educación, salud y todas las garantías mínimas que se esperan de una sociedad moderna”.

¿Y cómo ha aportado usted a eso desde sus negocios agroindustriales?
“El mayor ejemplo son los cultivos de palma en La Gloria (César), donde hoy no hay desempleo. Ya tenemos casi 7.500 hectáreas sembradas en un área total de 10.000 hectáreas de las tres fincas. Entre los cultivos y la extractora son casi 1.500 empleos. Sin falsa modestia, le digo que es una industria muy bien montada con una cadena productiva muy ordenada”.

¿Lo emociona el campo?
“No. Lo que más me emociona es la gente, esas personas humildes que reaccionan de la mejor manera y con honestidad, esfuerzo y responsabilidad ante un proyecto que busca el bien común”.

Cambio de tercio. ¿Se debe ampliar el aeropuerto Eldorado o construir otro, como anunció la Aerocivil?
“Se debería invertir en ampliarse el actual, hay como hacerlo y además tiene muchas ventajas de localización. Pero creo que se están demorando y esa decisión debió ser tomada desde ayer. Con una inversión relativamente pequeña podemos tener un terminal con capacidad de vivir más de 30 años y los predios requeridos no creo que sean mayores en área a encontrar otro sitio, con todo lo que implica en abrir vías de acceso y en el tiempo para los usuarios”.

En contraste, el aeropuerto de Rionegro está subutilizado. ¿Ha pensado en un hub de Avianca en este terminal?
“Puede estar subutilizado pero con el tiempo tendrá crecimiento. Avianca ya tiene cuatro hubs, lo que sí se puede hacer es aumentar más vuelos punto a punto acorde a la demanda. En el caso de Medellín ya tenemos operaciones directas a Madrid, Quito y ahora a Lima”.

¿Le han hecho mella a Avianca las aerolíneas de bajo costo?
“No existen aerolíneas de bajo costo (low cost) son compañías de alta eficiencia (high eficiency). No creo que en los próximos años haya espacio en América Latina para este modelo mal llamado de ‘bajo costo’”.

¿En qué sentido?
“Las llaman de ‘bajo costo’ porque dejan de ofrecer servicios para cobrar menos, pero  combustible, piloto, avión, motor, etcétera, todos valen igual. Cobran menos porque tiene dos o tres años de luna de miel en que los aviones nuevos no consumen mucho en mantenimiento. Pasado ese tiempo, si no se está en mercado de demanda suficiente, es difícil seguir. Pero no toda la gente quiere viajar sin que le ofrezcan un café, o en posición fetal o sin poder enchufar su computador portátil”.

Por último ¿qué debe hacer la economía colombiana para levantar vuelo?
“No encuentro que la economía colombiana esté volando bajo, comparado con el mundo entero, obviamente, puede ir más alto, pero el país lo está haciendo bien. En la región Colombia y Perú, seguidos por Chile, están en la mejor condición para crecer, incluso mejor que Brasil con los problemas económicos que tiene hoy”.

¿Qué falta para alcanzar la velocidad crucero?
“Es importante que el Gobierno ‘turbine’, por decirlo de alguna manera, la infraestructura, porque sin ella no vamos a crecer y, por supuesto, es prioritario alcanzar la paz”.