HISTÓRICO
El año de la multitud
Jorge Giraldo Ramírez | Publicado el 28 de diciembre de 2008
Termina el año y la prensa alborota buscando el personaje del año. Que si Obama o Juanes, que si Santos o el General Padilla, que si Hu Jingtao o Bono. Juguetonamente, uno podría quedar tranquilo diciendo simplemente que en el Año de la Rata, según el calendario chino, el personaje es la rata: las grandes ratas Madoff o Lehmans o las raticas DFRE o DMG. La confusión es tal que el diario El País de Madrid prefiere salir por la tangente postulando cien personajes del año.

Yo no pensaría en ese ciento. Me parece que los protagonistas del año son millones. Millones que podemos llamar "multitud", según la propuesta del pensador italiano Antonio Negri. La multitud son "singularidades que actúan en común", movilización construida desde el afecto, impulsada por quienes no trabajan materialmente y por medios no materiales, desbordando fronteras e identidades económicas o particularistas.

El 2008 estuvo plagado de movilizaciones: violentas en Grecia y Zimbabwe, exitosas en Tailandia y Argentina, fragmentadas en Chile y China, legales en Groenlandia y México.

Sin embargo, todas ellas se parecen mucho a la movilización social tradicional dirigida y sostenida por organizaciones políticas o sociales, agenciando intereses corporativos o proyectos de partido. No son la mejor muestra de lo que significa la multitud.

Habría que pensar en movilizaciones globales, sin actores visibles, que usan los medios virtuales y sobrepasan a los protagonistas tradicionales de la vida sociopolítica. En este caso los mayores ejemplos de ese tipo de acción social son las elecciones en Estados Unidos y las marchas colombianas contra el secuestro.

En Estados Unidos fue un vasto movimiento social el que quebró la maquinaria demócrata y radicalizó la oposición a Bush, lo que sacó a la luz pública a un senador negro, joven e inexperto, y no al revés. Fue un movimiento mundial con amplias repercusiones, especialmente en Europa. Recuérdese que la principal manifestación electoral de Obama fue en Berlín.

En Colombia, vía internet, jóvenes encerrados con sus computadores promovieron la primera y más importante movilización global en la historia, señalando a las Farc como enemigos y exigiendo la liberación de los secuestrados.

La marcha del 4 de febrero arrolló a los partidos políticos y a las organizaciones sociales tradicionales, representó la derrota política de las Farc y mostró un nuevo camino para la expresión ciudadana en el país.

En Estados Unidos la multitud ha permitido la reinvención de la democracia y la revitalización del proyecto americano.

En Colombia la multitud ha establecido el derrotero de la paz y la libertad como contenidos de un proyecto nacional. Los estadounidenses han convertido sus derrotas (Bush, Irak, crisis económica) en una oportunidad.

Los colombianos hemos convertido el sufrimiento en esperanza. Una esperanza amenazada por la ambición y la sedición, pero esperanza al fin y al cabo.