HISTÓRICO
El BIC vive a sus 67 años en ADN de Bancolombia
  • En el municipio de La Ceja, el BIC sede en 1965. Luego de crecer en clientes corporativos con la compra del Banco de Colombia y la fusión con Conavi se consolidó como el primero del país. Foto cortesía
    En el municipio de La Ceja, el BIC sede en 1965. Luego de crecer en clientes corporativos con la compra del Banco de Colombia y la fusión con Conavi se consolidó como el primero del país. Foto cortesía
Por JUAN FERNANDO ROJAS T. | Publicado el 01 de junio de 2013

Detrás de Bancolombia, del décimo banco de América Latina por tamaño de activos, está una larga y exitosa historia de fusiones y adquisiciones que comenzó a escribirse por una pequeña entidad fundada en Medellín el 24 de enero de 1945, por 110 socios.

El 11 de octubre de ese año abrió las puertas el Banco Industrial Colombiano (BIC) para atender con servicios financieros a una clientela corporativa.

El BIC se convirtió en ‘la media naranja’ de muchas empresas, la mayoría antioqueñas, en sus planes de expansión e inversión. Luego, la compañía del círculo rojo con las tres iniciales blancas adentro, cruzó fronteras. En 1973 abrió oficina en Panamá para atender a los empresarios colombianos con negocios en el vecino país.

Y para 1981 se empieza a transar la acción en la Bolsa de Bogotá, hoy la Bolsa de Valores de Colombia. Ese mismo año entró a trabajar como analista de crédito el pereirano Manuel José Bolívar, en una de las pocas oficinas que tenía el BIC para entonces en Cali.

Este ingeniero Industrial de 59 años recuerda con asombro cómo en esa época sin computadores, las calculadoras eran las reinas, los formatos en papel llenaban grandes estanterías en las sucursales y el AudioBIC, servicio de consulta telefónica, era todo un descreste.

“El BIC era visto como un banco de prestigio con clientes muy importantes, trabajar en él era muy valorado y tenía tan buena fama, al punto que los empleados que se iban jubilando llevaban a sus hijos con la ilusión de que los vincularan”, comenta Manuel, hoy gerente de Gestión de lo Humano de Bancolombia para la zona sur del país y a quien le faltan dos años para pensionarse.

Otro testigo de excepción y protagonista del crecimiento exponencial, primero del BIC y ahora del Grupo Bancolombia es su vicepresidente de Estrategia y Finanzas, Jaime Alberto Velásquez Botero. Este economista de la Universidad de Antioquia ingresó al banco en 1989 como analista del departamento de Investigaciones Económicas.

Para entonces, cuenta, su mayor insumo eran los recortes de periódicos. Los informes de macroeconomía los escribía a mano y luego la secretaria los pasaba a máquina. Algunos cálculos eran hechos en uno de los dos computadores que había para toda la sede principal, en la esquina de la calle Colombia con Carabobo.

“Para usar el computador había que pedir turno en una planilla y luego, imprimir en formas continuas verdes con rayas blancas, nada que ver con lo que podemos hacer hoy”, comenta entre risas el ejecutivo.

Jaime fue uno de los cerebros detrás de una idea definitiva para comprender lo que es hoy el Grupo Bancolombia. En noviembre de 1994, Jorge Londoño Saldarriaga, como miembro de la junta directiva del BIC, luego sería presidente de Bancolombia, sugirió una emisión de acciones en el exterior.

El camino elegido “entre ímpetus juveniles e ignorancia”, confiesa Jaime, fue listarse en la exigente Bolsa de Nueva York (Wall Street), a donde solo había llegado a listarse el entonces Banco Ganadero.

Ese paso trascendental ocurrió justo después del famoso “tequilazo” de México que espantó a los inversionistas de cualquier opción en América Latina. Aún así, el BIC se lanzó al ruedo. “Empezamos la correría por el mundo para vender las acciones con inversionistas de Escocia, menos sofisticados que los que abordamos después en Londres, Ginebra y después en Estados Unidos. Fueron tres semanas sin parar, viajando de ciudad en ciudad con 10 reuniones al día”, recuerda Jaime. Al final, en julio de 1995, el BIC tocó la campana en Wall Street y las banderas del banco y de Colombia ondearon en la capital del mundo.

La emisión de 70 millones de dólares tuvo igual demanda. Tremenda diferencia con la que hizo en septiembre del año pasado Bancolombia que no necesitó de road-show por el mundo y que solo en tres horas recaudó 1.250 millones de dólares, cuando la demanda fue por 6.000 millones.

Pero esos 70 millones de dólares, que ahora se ven como poco, fueron claves para que el BIC, como sexto banco del país y el más corporativo, tuviera el músculo financiero para comprar, en 1997 (por 418 millones de dólares), al primero en el ranquin, el Banco de Colombia, más fuerte en clientes naturales, fundado en Bogotá en 1875.

Después de la compra se bajó el aviso del BIC y se izó el de Bancolombia. Pero luego se hizo a Sufinanciamiento (2003) y protagonizó en 2005 la integración con Conavi (corporación de ahorro y vivienda) y Corfinsura (corporación financiera) en una fusión sin precedentes en el país y que lo fortaleció en el crédito hipotecario.

“Después vimos la necesidad de crecer en el exterior y optamos por contemplar mejor comprar un banco grande en un país pequeño y no seguir la lista de fracasos de entrar con bajas participaciones a países grandes”, cuenta Jaime.

Así se concretó, en 2007, la compra de Banagrícola, el más grande de El Salvador, con inversión de 900 millones de dólares, mientras se abrieron operaciones locales en Perú y Brasil. Este año se protocolizarán las compras del 40 por ciento del Grupo Agromercantil de Guatemala y la operación de Hsbc en Panamá, por 2.100 millones de dólares.

Entre compras, fusiones y jugadas estratégicas entre la feroz competencia, el BIC se mantiene como la persona jurídica de Bancolombia, un banco con sello antioqueño que ha sido pionero en la banca colombiana en su expansión en servicios y fronteras y han sido muestra a seguir por sus competidores locales.

Dista mucho el BIC de 1995 con 1,8 billones de pesos en activos, a los 103,1 billones de Bancolombia en 2013; o los 250.000 clientes de hace 18 años frente a los 8,18 millones de hoy; o los 3.256 de empleados a los 25.150 de ahora.

De los primeros, Jaime y Manuel aún siguen vigentes. “Del BIC permanece la mística de su gente, de siempre pensar que es posible ir más allá”, señala Jaime. Y el veterano Manuel puntualiza que ahora “con la filosofía de la banca más humana se está retomando la disposición de servicio que aprendimos de Conavi, yo lo veo así: “Bancolombia quiere a la gente..., la gente quiere a Bancolombia".