HISTÓRICO
¡El carro o la vida!
  • Ricardo Mejía Cano | Ricardo Mejía Cano
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Ricardo Mejía Cano | Publicado el 18 de julio de 2011

Mientras la mayoría de ciudades norteamericanas sincronizan los semáforos en verde para mejorar el tráfico vehicular, muchas ciudades europeas dan prioridad al tráfico peatonal. Al carro se le está acabando su reinado. Contrario a lo que piensan muchos futurólogos y cineastas, las ciudades en el futuro tendrán más zonas verdes, más bicicletas, menos carros y serán más amables con el ciudadano.

La opinión de Pio Marzolini, funcionario de la alcaldía de Zurich, define bien la nueva cultura: “En muchas ciudades me siento obligado a esperar un largo rato para cruzar la calle, no debía ser así. Si queremos ciudades amables, el peatón deberá estar primero que el carro”.  Allí muchas calles se han cerrado al tráfico vehicular. No son decisiones fáciles, pues muchos vecinos quieren conservar el privilegio de usar el carro cuantas veces quieran en el día y poderlo parquear al frente de su casa. Para resolver el problema las municipalidades están haciendo referéndums. El perdedor indiscutible: el carro privado. El 90% de los parlamentarios suizos se trasladan en trasporte público al congreso.

Allá los comerciantes, igual que acá, se oponían en un principio a cualquier restricción al carro privado. Ya no. En las calles cerradas a los carros, el tráfico peatonal ha crecido un 30-40%. También Viena, Munich y Copenhage han cerrado grandes áreas al tráfico vehicular. Barcelona y París han cedido arterias importantes a los ciclistas. En Londres y Estocolmo quienes ingresan en carro a las zonas de alta congestión, deben pagar tarifas especiales.

La Huella Ecológica mide la cantidad de tierra y agua necesaria para suplir las necesidades de cada persona en alimentos, vivienda, vestuario, etc. y absorber la contaminación por él producida. Los norteamericanos requieren 10 ha por persona, los europeos 5. Europa Occidental, con una calidad de vida e ingreso per cápita igual o superior al norteamericano, consume menos recursos  y es más ecológica. 

El prestigioso arquitecto y urbanista Jaime Lerner, tres veces alcalde de Curitiba (Capital de Paraná, Brasil), dos veces gobernador, creador del concepto del Bus Rápido, conocido aquí como Transmilenio, dice de manera un poco jocosa: “Con el carro privado, como con la suegra, se deben tener buenas relaciones, pero impedir que determine la vida de uno.”

Las ciudades colombianas deberán incrementar las inversiones en trasporte masivo. Éste, además de mejorar la calidad de vida, abre nuevas oportunidades para las clases menos favorecidas y se convierte en un factor de progreso social, con un efecto positivo en los índices de equidad. Sin embargo, nuestras ciudades siguen diseñadas para el carro particular y no para el peatón o el ciclista. Lograr un cambio radical no será fácil: primero porque el carro es un símbolo de estatus (en Europa lo es menos); segundo, los comerciantes no parecen entender las ventajas de “peatonalizar” las vías, y tercero, la inseguridad hace difícil que se acepten restricciones a la circulación de los vehículos privados en las zonas de alta congestión.

Cuando asumió Lerner por primera vez la alcaldía de Curitiba en 1972 existía un plan de desarrollo urbano, aprobado 6 años antes, que ordenaba la conversión en zonas peatonales de 6 manzanas del centro de la ciudad. El plan no se había implementado debido a la oposición de comerciantes y motoristas. Convencido de las ventajas del plan, Lerner preguntó a sus colaboradores cuál sería el tiempo mínimo para implementarlo. “Cuatro meses”, le respondieron. Consciente que en un plazo tan largo no podría manejar a los opositores, dio la orden de hacerlo en 48 horas. Sus colaboradores rieron y le dijeron que eso era imposible. Finalmente ganó Lerner y en tres días implementaron el programa. Resultado: en dos décadas Curitiba tuvo una trasformación urbana altamente positiva, con el apoyo de comerciantes, motoristas y ciudadanos. El año pasado se ganó el “Globe Sustainable City Award”, premio mundial por su modelo de ciudad sostenible.

Los colombianos hemos tenido que enfrentar el dilema de “el carro o la vida” por acción de la delincuencia. Pronto será por otras razones.