HISTÓRICO
EL “CLINCH” DEL GOBIERNO
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    EL "CLINCH" DEL GOBIERNO |
Por JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA | Publicado el 23 de diciembre de 2012

"El campo sufre el peligro de una actitud gubernamental con hostilidad demagógica contra la gran empresa y coqueteo, también demagógico, al campesino"… "Nuestro apoyo resuelto a las gentes del campo nos generó la ilusión que Colombia nunca regresaría, a aquello que da señales de revivirse; los productores agropecuarios en el riesgo de quedar atrapados entre el desafiante discurso agrarista, el apoyo anémico y mínimo a la producción y la amenaza de narcoguerrillas y narcobacrim, con nuevos ímpetus de dominar la ruralidad". Álvaro Uribe Vélez, discurso en El Nogal, julio 5 de 2012.

En boxeo, una de las alternativas de quien se ve al borde del knock out es el "clinch", una medida "defensiva", pues parece que desde hace dos años dejamos la ofensiva para agradar a la guerrilla y al hermano del presidente, en la que se abraza al oponente para que este no pueda dar más golpes. No sabíamos los colombianos que estábamos tan mal para tener que abrazarnos con los narcodelincuentes jefes de la guerrilla que engordan en Caracas y en La Habana.

No sabíamos los colombianos que estábamos tan mal y tuviéramos que, además de arrodillarnos ante quien nos quiere cortar la cabeza, ofender y calificar casi de traidor a José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, quien tuvo las agallas y la dignidad suficiente para tener la cabeza en alto y negarse con argumentos, que ni siquiera tuvieran que señalarse en público, para no asistir al retórico y predecible foro agrario de la semana anterior.

¿Cómo se atreve el jefe de la cartera de Agricultura y algunos de los áulicos del Gobierno de tildar de antidemócrata al señor Lafaurie, si por el contrario tiene la entereza personal y el respeto a la ley y a la misma democracia de no negociar con delincuentes? ¿Se les olvida al ministro que no todos los colombianos tenemos el vicio de su jefe de negociar todo y con todos?

La política agraria de este país la deben discutir los ciudadanos de bien y cumplidores de la ley, entre ellos y solo entre ellos. Con los expertos que sepan del asunto y no con quienes todavía siguen creyendo en teorías agrarias que fracasaron, provocaron millones de muertes por hambre y acabaron por completo con la producción agropecuaria en todos los países que se implantó. Con personas que sepan que el negocio agropecuario se rige por las condiciones de un mercado global que privilegia la productividad y la eficiencia y no con sujetos alejados de la realidad que, por décadas de encierro en la selva, la única tierra que administran es la de las uñas de los pies o los sembrados de coca. Con las víctimas de la violencia y no con los victimarios que desplazaron y asesinaron a miles de campesinos y agricultores. Con quienes cuidan la tierra y no con los que tumbaron el bosque para sembrar coca y contaminan el agua con precursores químicos y con el petróleo que sale de los oleoductos que explotan sin descanso.

Un amigo me decía la semana pasada: "Están ganando la guerra política y el pobre país ni se da cuenta. ¡Qué cosa tan verraca…".